La tendinopatía de Aquiles, a menudo denominada tendinitis de Aquiles, es una afección frecuente que provoca dolor, hinchazón y rigidez en la parte posterior del talón, donde el tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. El tendón ayuda a levantar el talón del suelo al caminar, correr o saltar. El uso excesivo, el aumento repentino de la actividad o la tensión de los músculos de la pantorrilla pueden irritar el tendón, provocando molestias y dificultad de movimiento. Esta afección puede desarrollarse gradualmente y afectar tanto a deportistas como a no deportistas.
Mi enfoque de la tendinopatía de Aquiles es pensar en ella menos como una lesión que necesita reposo y más como un “tendón que necesita reconstruirse”. En la fase inicial, me centro en calmar las cosas lo suficiente para que te sientas cómodo, pero no creo en desconectarlo todo por completo. En realidad, el tendón responde mejor al tipo adecuado de carga, así que modifico la actividad, utilizo calzado de apoyo o un elevador de talón si es necesario, y reanudo gradualmente el movimiento en lugar de un reposo absoluto. El objetivo es reducir el dolor manteniendo activo el tendón para que no se debilite más.
Una vez que el dolor empieza a remitir, el verdadero trabajo consiste en fortalecer la pantorrilla y el tendón de forma lenta y constante, para que puedan soportar de nuevo el estrés cotidiano. La mayoría de las personas mejoran sin cirugía si son constantes con este proceso. La cirugía es para el grupo que no mejora tras meses de rehabilitación adecuada o que tiene un daño tendinoso más avanzado. En esos casos, la filosofía es sencilla: limpiar y reparar lo que está dañado, pero incluso entonces, la cirugía es sólo una parte de la solución, la verdadera recuperación sigue viniendo de la reconstrucción de la fuerza, el control y la función mediante la rehabilitación posterior. Llama hoy mismo para concertar una cita en cualquiera de nuestros centros de los condados de Suffolk o Nassau.
¿Qué lo provoca?
El tendón de Aquiles soporta cargas enormes: hasta siete veces el peso corporal al correr. Cuando la carga acumulada supera lo que el tendón puede reparar durante la noche, las fibras comienzan a deteriorarse. Esto es lo que se conoce como tendinopatía: no se trata de una inflamación, sino de una degeneración.
Factores desencadenantes habituales: aumento repentino del volumen o la intensidad del entrenamiento, tensión en los músculos de la pantorrilla, pies planos o pronación excesiva, zapatillas de correr desgastadas o reanudar la actividad demasiado pronto tras un periodo de descanso.
Tipos de dolor en el tendón de Aquiles y cómo se siente
Tendinopatía de la parte media Factores desencadenantes habituales: aumento repentino del volumen o la intensidad del entrenamiento, tensión en los músculos de la pantorrilla, pies planos o pronación excesiva, zapatillas de correr desgastadas o reanudar la actividad demasiado pronto tras un periodo de descanso.
Tendinopatía de inserción Es un dolor que se localiza justo donde el tendón se une al hueso del talón. A menudo va acompañado de un espolón óseo (la deformidad de Haglund, que a veces se conoce como «protuberancia del zapato de tacón»). El uso de zapatos ajustados que rozan la parte posterior del talón lo agrava. El tratamiento de la tendinopatía de inserción es ligeramente diferente, ya que el tendón se une en el punto dolorido, lo que hace que algunos ejercicios habituales (como las flexiones de talón) resulten más perjudiciales que beneficiosos.
El signo clásico es la rigidez matutina y el dolor en el tendón de Aquiles, que remite tras caminar entre 10 y 15 minutos. El dolor suele reaparecer con la actividad prolongada o al final de una carrera larga. Es posible que notes una zona endurecida y nodular en el centro del tendón. Al presionar el tendón, el dolor se reproduce exactamente igual.
Las pruebas clínicas y de imagen ayudan a confirmar el diagnóstico.
Opciones de tratamiento
Cuidados no quirúrgicos
La mayoría de los pacientes mejoran con cuidados conservadores. El tratamiento suele incluir
Ejercicios excéntricos: Ejercicios controlados de descenso de la pantorrilla que fortalecen el tendón y favorecen la cicatrización.
Estiramientos: Estiramientos regulares de la pantorrilla para mejorar la flexibilidad
Modificación de la actividad: Reducir o evitar las actividades que producen dolor, como correr o saltar
Modificación del calzado: Zapatos de apoyo o taloneras para reducir la tensión del tendón
Terapia con hielo: Aplicar hielo durante 15-20 minutos, dos o tres veces al día
Medicamentos antiinflamatorios: Uso a corto plazo de ibuprofeno o naproxeno para aliviar el dolor
Terapia de ondas de choque: Se utiliza en casos crónicos para estimular la curación
- Inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP): A veces se utilizan en casos que no han respondido a otras medidas conservadoras. Los resultados son dispares, pero algunos pacientes responden bien.
Generalmente se evitan las inyecciones de corticoesteroides dentro del tendón porque aumentan el riesgo de rotura.
Atención quirúrgica
Se considera la cirugía si los síntomas persisten tras seis a doce meses de rehabilitación estructurada. Las opciones incluyen:
Desbridamiento tendinoso: Eliminación del tejido degenerado y reparación del tendón sano.
Extirpación del espolón calcáneo: Para la tendinopatía insercional con espolón óseo
Técnicas mínimamente invasivas: Como el desbridamiento percutáneo o la extirpación de vasos anómalos, que pueden reducir el tiempo de recuperación
Los cuidados postoperatorios incluyen una rehabilitación gradual con fisioterapia para recuperar la fuerza y la flexibilidad.
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Señal de alerta: ¿está a punto de romperse el tendón?
La mayoría de las roturas del tendón de Aquiles no se producen de forma repentina, sino que afectan a tendones que ya presentaban una degeneración crónica. Si sientes dolor en el tendón de Aquiles y oyes o notas un chasquido repentino, acompañado de una debilidad intensa y la imposibilidad de impulsarte, se trata de una rotura y es necesario acudir urgentemente al médico. No se curará por sí sola.
Preguntas más frecuentes (FAQ)
Q. ¿Cuánto tiempo tardará en desaparecer el dolor? La tendinopatía de la parte media suele tardar entre 3 y 6 meses en resolverse con un ejercicio excéntrico constante. Algunos pacientes notan una mejoría al cabo de 6 a 8 semanas, pero la resolución completa lleva más tiempo. La tendinopatía de inserción suele tardar más en curarse: hasta 6 a 12 meses.
Q. ¿Puedo seguir corriendo mientras sigo con el tratamiento? A menudo sí, pero con una carga reducida. El objetivo es mantener la forma física mientras se recupera el tendón. Un fisioterapeuta puede ayudarte a encontrar el nivel adecuado y a progresar de forma segura.
Q. ¿Sirve de algo una inyección de cortisona? En el caso concreto del tendón de Aquiles, utilizamos las inyecciones de cortisona con mucha precaución. Inyectar directamente en un tendón degenerado conlleva un riesgo pequeño, pero real, de rotura. El PRP o las ondas de choque son alternativas más seguras.
Resumen y conclusiones
La tendinopatía de Aquiles es una fuente frecuente y a menudo evitable de dolor en el talón y la parte inferior de la pierna. El reconocimiento precoz, el reposo y la rehabilitación estructurada son fundamentales para la recuperación. Con un tratamiento constante y un calzado adecuado, la mayoría de las personas vuelven a la actividad plena sin limitaciones a largo plazo.
El Dr. Athar y el Dr. Sharif tratan la tendinopatía de Aquiles, desde el tratamiento conservador inicial hasta la intervención quirúrgica, en Complete Orthopedics, con centros repartidos por los condados de Nassau y Suffolk.

