Un espolón calcáneo plantar es una protuberancia ósea que se forma en la parte inferior del hueso del talón, cerca del punto de inserción de la fascia plantar. Es habitual ver estos espolones en las radiografías que se hacen por dolor de talón, pero el hallazgo en sí mismo no nos dice si el espolón es el que causa el dolor. Muchas personas tienen un espolón calcáneo plantar sin presentar ningún síntoma. La pregunta más importante es qué está pasando en los tejidos que rodean el talón.
En un paciente con fascitis plantar clásica, por ejemplo, la fascia plantar puede ser la estructura que causa dolor incluso cuando se ve un espolón prominente en la radiografía. Esa distinción es importante porque quitar un espolón no significa automáticamente que se trate la causa del dolor de talón.
Anatomía y función
El calcáneo es el hueso más grande de la parte trasera del pie y absorbe fuerzas considerables con cada paso. A lo largo de la planta del pie, la fascia plantar se extiende desde el talón hasta los dedos y ayuda a sostener el arco.
La fascia plantar se tensa al caminar, sobre todo cuando el pie se prepara para impulsarse. El talón también tiene una almohadilla adiposa especial que ayuda a amortiguar el impacto.
La carga repetida sobre el talón puede ejercer tensión sobre la fascia plantar y los tejidos que rodean su inserción en el calcáneo. Con el tiempo, algunos pacientes desarrollan una protuberancia ósea en esa zona de inserción. Por eso, suele ser mejor entender el espolón como un indicador de tensión prolongada, en lugar de como un diagnóstico que explique automáticamente el dolor.
Por qué se forman los espolones plantares en el talón
No hay una única explicación de por qué se forma un espolón calcáneo plantar.
Desde hace tiempo se ha sugerido que la tracción repetida en el punto de inserción de la fascia plantar es uno de los mecanismos implicados. La compresión y la carga repetitivas sobre el talón también pueden contribuir a ello. La estructura del pie, el nivel de actividad, el peso corporal, el envejecimiento y la forma en que cada uno apoya el pie pueden influir en las tensiones que se ejercen sobre la fascia plantar del talón.
Lo importante es que la relación entre un espolón y el dolor no es tan sencilla. Un espolón grande puede no causar dolor, mientras que puede aparecer un dolor intenso en el talón en alguien cuya radiografía muestre un espolón pequeño o inexistente.
Lo que suelen sentir los pacientes
Cuando se detecta un espolón calcáneo plantar en alguien que tiene dolor en el talón, los síntomas suelen parecerse a los de la fascitis plantar.
Los pacientes pueden describir:
- Dolor agudo o sordo debajo del talón
- Dolor al dar los primeros pasos al levantarte de la cama
- Aumento de las molestias después de estar sentado y luego levantarse
- Dolor tras estar de pie o caminar durante mucho tiempo
- Los síntomas empeoran al correr o al practicar otras actividades de impacto
- Sensibilidad al presionar justo debajo del talón
La localización del dolor es importante. Queremos que los pacientes señalen con un dedo la zona que les duele, porque la localización exacta nos puede ayudar a determinar qué estructura está afectada.
Qué miramos en la primera visita
Empezamos por observar cómo se pone de pie y camina el paciente, y por fijarnos en la alineación general del pie.
A continuación, presionamos a lo largo de la fascia plantar y la parte inferior del talón para identificar la zona más dolorida. Evaluamos la flexibilidad del tobillo y la pantorrilla, ya que una movilidad limitada del tobillo puede aumentar la tensión en la planta del talón. También examinamos el talón y las estructuras que lo rodean, en lugar de dar por hecho que todas las molestias en la planta del talón se deben a la fascia plantar.
Las radiografías con carga pueden mostrar un espolón calcáneo plantar y revelar otros hallazgos estructurales que podrían influir en el tratamiento.
La ecografía o la resonancia magnética pueden ser útiles cuando el diagnóstico sigue siendo incierto o cuando necesitamos evaluar la fascia plantar, el talón, los nervios u otros tejidos blandos.
El hallazgo que cambia nuestro plan de tratamiento no es simplemente «que hay una espina». Se trata de identificar la estructura que realmente está provocando los síntomas del paciente.
Afecciones que pueden parecer similares
La fascitis plantar es la afección más importante que hay que diferenciar de un espolón calcáneo incidental, ya que ambas suelen aparecer juntas.
Los problemas en la almohadilla del talón pueden provocar dolor justo debajo del centro del talón y pueden manifestarse de forma diferente al dolor de la fascia plantar. La compresión nerviosa, como el síndrome del túnel tarsiano o la irritación de las ramas del nervio tibial, puede provocar ardor, hormigueo o dolor irradiado.
La bursitis, los problemas relacionados con el tendón de Aquiles, las lesiones por sobrecarga del calcáneo y las afecciones inflamatorias también pueden provocar dolor en el talón.
Por eso, un examen minucioso es más útil que basarse solo en lo que se ve en la radiografía.
Tratamiento no quirúrgico
Cuando la lesión que causa dolor se puede tratar sin cirugía, nos centramos en reducir las fuerzas que irritan el talón y en mejorar el funcionamiento del pie.
Podemos recomendarte zapatillas con la amortiguación y el soporte adecuados, una modificación temporal de la actividad y ejercicios específicos para la fascia plantar y la pantorrilla. Las plantillas ortopédicas o las almohadillas para el talón pueden redistribuir la presión y reducir la tensión en la planta del talón.
La fisioterapia puede resultar especialmente útil cuando la limitación de movimiento del tobillo, la rigidez de la pantorrilla, la debilidad o una mecánica de carga anómala contribuyen a los síntomas.
La medicación puede ayudar a algunos pacientes a aliviar el dolor y la inflamación. En los casos más persistentes, se pueden considerar tratamientos como la terapia con ondas de choque extracorpóreas, dependiendo del diagnóstico subyacente y del tratamiento previo.
El objetivo no es hacer que el espolón desaparezca. El objetivo es aliviar el dolor que provoca.
Lo que no prometemos en exceso
No les decimos a los pacientes que haya que extirpar todos los espolones calcáneos.
En una radiografía, el espolón óseo puede parecer la causa obvia del dolor, pero ese hueso que se ve puede ser simplemente un hallazgo fortuito. Tratar lo que se ve en la radiografía en lugar de tratar al paciente puede llevar a una intervención quirúrgica innecesaria.
Del mismo modo, no hay ninguna inyección, ortesis, ejercicio ni terapia que sirva para todos los tipos de dolor de talón. El tratamiento tiene que adaptarse a la estructura que provoca los síntomas.
Cuando la cirugía se convierte en una opción razonable
La cirugía se reserva para los pacientes con síntomas persistentes que limitan su capacidad funcional, a pesar de haber seguido un tratamiento no quirúrgico adecuado y de tener un diagnóstico que justifique una solución quirúrgica.
Cuando se plantea la cirugía, el procedimiento depende de la causa real del dolor. En determinados pacientes, se puede considerar una liberación parcial de la fascia plantar. La extirpación del espolón óseo se puede realizar cuando se cree que este contribuye de forma significativa al problema, pero limitarse a quitar la protuberancia ósea no sustituye a entender la mecánica subyacente.
Somos especialmente cautelosos a la hora de liberar en exceso la fascia plantar, ya que esta contribuye a la estabilidad del arco del pie. El objetivo es aliviar la tensión patológica sin comprometer innecesariamente la función normal del pie.
La recuperación lleva tiempo
La recuperación depende de la intervención que se haya realizado y de la afección que se esté tratando.
El tratamiento no quirúrgico suele consistir en una reincorporación gradual a la actividad, en lugar de un cambio inmediato. Los síntomas pueden mejorar a medida que el talón se va irritando menos y se corrigen los problemas mecánicos subyacentes.
Después de la operación, es posible que los pacientes necesiten un periodo en el que se les recomiende no apoyar el peso sobre la pierna, seguido de un aumento gradual de la actividad. La fisioterapia puede ayudar a recuperar la movilidad, la fuerza y la mecánica de la marcha.
El talón puede seguir estando sensible durante la recuperación, y volver a realizar con comodidad las actividades cotidianas no significa necesariamente que los tejidos estén completamente curados.
¿Qué puede pasar si no te tratas?
Un espolón calcáneo plantar no tiene por qué necesitar tratamiento si no te duele.
El problema es un dolor persistente en el talón que altera la forma de caminar de una persona o limita su actividad habitual. Seguir sobrecargando un talón dolorido puede provocar que los síntomas persistan y que se produzcan compensaciones en otras partes del pie o de la extremidad inferior.
El dolor persistente también merece una nueva evaluación si el diagnóstico o el tratamiento iniciales no están dando resultado. Un dolor de talón que no evoluciona como se esperaba puede indicar una afección subyacente diferente.
Qué significa un buen resultado
Un resultado satisfactorio no es simplemente una radiografía en la que se vea que el espolón es más pequeño o que ya no está.
Queremos que nuestros pacientes puedan caminar cómodamente, realizar sus actividades diarias con normalidad y volver a hacer ejercicio o a trabajar sin ese dolor de talón que les ha traído hasta nosotros.
Por eso, en la mayoría de los pacientes, la decisión sobre el tratamiento se basa en la causa del dolor, no en el tamaño del espolón. Cuando se identifica y se trata correctamente el problema subyacente, podemos centrarnos en recuperar una función cómoda en lugar de obsesionarnos con un hallazgo fortuito en una radiografía.
Cuándo recomendamos una evaluación
El dolor plantar persistente en el talón merece una evaluación cuando te impide caminar, hacer ejercicio, trabajar o realizar tus actividades diarias habituales, sobre todo si los síntomas persisten a pesar de haber hecho los cambios necesarios en el calzado y la actividad.
Es recomendable realizar una evaluación más urgente en caso de dolor intenso tras una lesión, incapacidad para apoyar el peso, hinchazón importante, una herida abierta o signos de infección, como aumento del enrojecimiento, calor o supuración.
Nuestro enfoque consiste en determinar si el espolón calcáneo está realmente relacionado con los síntomas del paciente, identificar qué estructura está provocando el dolor y empezar con el tratamiento menos invasivo que resuelva ese problema.


