La metatarsalgia se refiere al dolor e inflamación en la bola del pie, normalmente situada bajo las cabezas del segundo, tercer y cuarto metatarsiano. Es una de las causas más comunes de dolor en el antepie y puede afectar tanto a personas activas como a aquellas con anomalías biomecánicas subyacentes. Aunque normalmente no es grave, la metatarsalgia puede limitar significativamente la movilidad y la calidad de vida si no se trata.
¿Qué frecuencia tiene y quién la padece? (Epidemiología)
La metatarsalgia es común en adultos, especialmente en personas de mediana edad y mayores, así como en deportistas que practican deportes de atletismo o salto. Las mujeres se ven más afectadas, principalmente debido a elecciones de calzado como tacones altos o punteras estrechas. La prevalencia en poblaciones activas puede superar el 20%, especialmente entre corredores y aquellos con arcos altos o deformidades estructurales en el antepié como dedos en martillo o juanetes.
Por qué ocurre – Causas (Etiología y Fisiopatología)
La metatarsalgia ocurre cuando se ejerce presión o estrés anormal sobre las cabezas metatarsianas, lo que provoca irritación de los tejidos blandos y los huesos.
Se clasifica en términos generales en tres tipos:
- Metatarsalgia primaria – Causada por anomalías anatómicas o biomecánicas:
- Segundo metatarsiano largo (pie de Morton).
- Pie de arco alto (cavus) o metatarsiano con flexión plantar.
- Pronación del antepie o deformidad del hallux valgus.
- Metatarsalgia secundaria – Causada por enfermedades sistémicas o afecciones externas:
- Artritis reumatoide, gota o neuropatía relacionada con la diabetes.
- Trauma o estrés repetitivo que provoca cambios en los huesos o tejidos blandos.
- Metatarsalgia iatrogénica – Ocurre tras una cirugía del pie:
- Corrección del hallux valgus o osteotomía metatarsiana que altera la distribución de la carga en el antepié.
La carga excesiva durante la tercera fase de rocker de la marcha (etapa de convergencia) es el desencadenante biomecánico más común, donde las cabezas metatarsianas absorben altas fuerzas de impacto, especialmente en superficies duras.
¿Cómo funciona normalmente una parte del cuerpo? (Anatomía relevante)
Los metatarsianos son cinco huesos largos que forman la parte delantera del pie. Actúan como palancas durante la caminata y la carrera, distribuyendo el peso corporal de manera uniforme por el pie. Las cabezas del segundo y tercer metatarsiano soportan la mayor presión durante la propulsión. Cuando alguno de estos huesos está desalineado o sometido a un estrés excesivo, el dolor se desarrolla en la superficie plantar del antepié. La almohadilla grasa protectora bajo las cabezas del metatarsiano también puede adelgazarse con la edad o lesiones, lo que empeora la presión y el malestar.
Lo que puedes sentir – Síntomas (presentación clínica)
- Dolor agudo, dolorido o ardiente en la parte delantera del pie, que se agrava al estar de pie, caminar o correr.
- Dolor que mejora con el descanso pero que reaparece durante la actividad.
- Sensación de caminar sobre una piedrecita o sensación de llenitud bajo los dedos de los pies.
- Hinchazón, sensibilidad o callos bajo la cabeza del metatarso.
- Entumecimiento o hormigueo que se irradia hacia los dedos de los pies (especialmente con el neuroma de Morton).
El dolor suele agravarse con zapatos ajustados o de tacón alto y aliviado al caminar descalzo sobre superficies blandas.
¿Cómo encuentran el problema los médicos? (Diagnóstico e imagen)
El diagnóstico es principalmente clínico, pero puede incluir imágenes para descartar condiciones asociadas.
- Historia y examen: Céntrate en la localización del dolor, el calzado, el nivel de actividad y la estructura del pie.
- Examen físico: Palpación de las cabezas metatarsales, evaluación de deformidades y evaluación de la marcha.
- Radiografías: Identificar fracturas, metatarsianos largos, artritis o cambios quirúrgicos previos.
- Resonancia magnética o ecografía: Útil para detectar causas de tejidos blandos como el neuroma de Morton, desgarros de placas plantares o fracturas por estrés.
Clasificación
La metatarsalgia puede clasificarse funcionalmente según la patología subyacente:
- Mecánica/estructural: Distribución anormal del peso (metatarsiano largo o flexionado plantar).
- Inflamatorio: Asociado a artritis o bursitis.
- Neuropático: Debido a atrapamiento nervioso o neuropatía diabética.
- Posoperatorio: Siguiendo procedimientos de hallux valgus u otros procedimientos en el antepié.
Otros problemas que pueden parecer similares (diagnóstico diferencial)
- Neuroma de Morton (irritación nerviosa entre las cabezas metatarsianas).
- Fracturas por estrés en los metatarsianos.
- Infracción de Freiberg (necrosis avascular de la cabeza metatarsana).
- Capsulitis o desgarro de placa plantar.
- Atrofia de la almohadilla adiposa.
- Gota o artritis inflamatoria.
Opciones de tratamiento
Manejo no quirúrgico (conservador)
El tratamiento conservador es la base y eficaz en la mayoría de los casos:
- Modificación del calzado: Zapatos anchos y acolchados con tacones bajos para reducir la presión en la parte delantera del pie.
- Ortesis: Las plantillas personalizadas con almohadillas metatarsianales redistribuyen la presión y alivian el dolor.
- Relleno y cinta: Las almohadillas de silicona o mangas para los dedos reducen la fricción y sostienen la parte delantera del pie.
- Fisioterapia: Estirar el gastrocnemio y el tendón de Aquiles mejora la dorsiflexión del tobillo y reduce la carga metatarsiana.
- Modificación de actividad: Reduce las actividades de alto impacto como correr o saltar hasta que los síntomas mejoren.
- Cuidado de callosidades: El desbridamiento regular reduce la presión plantar localizada.
- Inyecciones de corticosteroides: Proporciona alivio a corto plazo para causas inflamatorias, pero debe usarse con precaución para evitar la atrofia de la almohadilla grasa.
- Soporte de peso protegido: En condiciones como la infracción de Freiberg, se puede recomendar el uso de una bota de caminata o de un zapato de descarga.
Atención quirúrgica
La cirugía está indicada para el dolor refractario o cuando una deformidad estructural contribuye a una sobrecarga crónica. Los procedimientos incluyen:
- Osteotomía de Weil: Acorta y reposiciona los metatarsianos largos para redistribuir la carga.
- Recesión gastrocnemiana: Alivia los músculos tensos de las pantorrillas que trasladan el peso al antepié.
- Transferencias de tendones: Aborda el desequilibrio muscular, especialmente en deformidades en garras o dedos en martillo.
- Condilectomía plantar o resección de la cabeza metatarsana: Considerado para casos degenerativos o artríticos graves.
Recuperación y qué esperar después del tratamiento
- La mayoría de los pacientes mejoran con medidas no quirúrgicas en un plazo de 6–8 semanas.
- Tras la intervención quirúrgica, se mantiene una carga de peso limitada durante 4–6 semanas, seguida de fisioterapia.
- Las plantillas ortopédicas personalizadas y el calzado de soporte ayudan a prevenir recurrencias.
Posibles riesgos o efectos secundarios (complicaciones)
- Dolor o rigidez persistentes.
- Metatarsalgia de transferencia (dolor que se desplaza a metatarsianos adyacentes tras la cirugía).
- Infección, retraso en la cicatrización ósea o recurrencia.
- Adelgazamiento de la almohadilla grasa tras inyecciones de esteroides.
Perspectivas a largo plazo (pronóstico)
El pronóstico de la metatarsalgia es excelente, con diagnóstico precoz y un manejo adecuado. El tratamiento conservador resuelve la mayoría de los casos, mientras que la cirugía proporciona un alivio fiable en pacientes con anomalías estructurales. El uso continuo de calzado adecuado y plantillas ortopédicas previene la recurrencia.
Gastos de bolsillo
Medicare
Código CPT 27687 – Recesión del gastrocnemio: 106,77 $.
Código CPT 28313 – Transferencia de tendones: $122.65
Código CPT 28308 – Osteotomía metatarsiana (Weil): 130,95 $
Medicare Parte B cubre el 80% del coste aprobado de estos procedimientos una vez que se ha cumplido tu franquicia anual, dejándote responsable del 20% restante. Los planes de seguro complementario como Medigap, AARP o Blue Cross Blue Shield generalmente cubren este 20% restante, minimizando o eliminando los gastos de bolsillo de las cirugías aprobadas por Medicare. Estos planes se coordinan con Medicare para cubrir la carencia de cobertura y reducir la responsabilidad del paciente.
Si tienes un seguro secundario como TRICARE, un plan basado en el empleador o la Administración de Salud de Veteranos, actúa como pagador secundario. Estos planes suelen cubrir cualquier saldo restante, incluyendo coseguros o franquicias pequeñas, que suelen oscilar entre 100 y 300 dólares, dependiendo de tu plan y red de proveedores.
Indemnización por accidente laboral
Si tu metatarsalgia se desarrolló o se agravó por una condición relacionada con el trabajo, la Compensación de Trabajadores cubrirá todos los costes médicos, incluyendo cirugía, rehabilitación y visitas de seguimiento. No tendrás gastos de tu bolsillo, ya que la aseguradora del empleador paga directamente todos los tratamientos aprobados.
Seguro sin culpa
Si tu dolor en el antepié o la metatarsalgia resultan de un accidente de coche, el seguro sin culpa suele cubrir el coste total de tu tratamiento, incluyendo cirugía y cuidados postoperatorios. El único posible coste de su bolsillo puede ser una pequeña franquicia o copago, dependiendo de tu póliza.
Ejemplo
Angela Rivera sufría metatarsalgia crónica debido a la tensión en los músculos de la pantorrilla y sobrecarga en el antepié. Sufrió una recesión gastrocnemia (CPT 27687) y una osteotomía de Weil (CPT 28308). El coste estimado de la osteotomía de Medicare fue de 130,95 dólares. Como Angela tenía seguro suplementario a través de AARP Medigap, el saldo restante quedó completamente cubierto, lo que la dejaba sin gastos de bolsillo para los procedimientos.
Preguntas más frecuentes (FAQ)
Q. ¿Qué es la metatarsalgia?
R. La metatarsalgia es una afección que causa dolor e inflamación en la parte delantera del pie, normalmente bajo la cabeza de los huesos metatarsianos.
Q. ¿Cuáles son los síntomas más comunes de la metatarsalgia?
R. Los síntomas incluyen dolor en la parte delantera del pie, especialmente al estar de pie o caminar, sensaciones de ardor o dolor, y la sensación de que hay una piedra en el zapato.
Q. ¿Qué causa la metatarsalgia?
R. La metatarsalgia es causada por un aumento de presión sobre las cabezas metatarsianas debido a una mecánica anormal del pie, calzado mal ajustado, actividades de alto impacto o deformidades en el pie.
Q. ¿Quién está en riesgo de desarrollar metatarsalgia?
R. Los deportistas, las personas que llevan tacones altos o zapatos ajustados, quienes tienen deformidades en los pies y las personas con sobrepeso tienen un mayor riesgo.
Q. ¿Cómo se diagnostica la metatarsalgia?
R. El diagnóstico se realiza mediante examen físico y revisión de los síntomas, y puede estar respaldado por estudios de imagen como radiografías.
Q. ¿Qué tratamientos no quirúrgicos existen para la metatarsalgia?
R. Los tratamientos incluyen reposo, hielo, medicamentos antiinflamatorios, calzado adecuado, dispositivos ortopédicos y fisioterapia.
Q. ¿Cuándo se considera la cirugía para metatarsalgia?
R. Se considera la cirugía si los tratamientos conservadores no logran aliviar el dolor y la condición afecta significativamente a las actividades diarias.
Q. ¿Qué tipos de procedimientos quirúrgicos se utilizan para tratar la metatarsalgia?
R. Las opciones quirúrgicas pueden implicar realinear o acortar los huesos metatarsianos para reducir la presión sobre la zona afectada.
Q. ¿Cuál es el tiempo de recuperación tras una cirugía de metatarsalgia?
R. La recuperación puede variar, pero normalmente implica una carga de peso limitada y fisioterapia durante varias semanas o meses.
Q. ¿Se puede prevenir la metatarsalgia?
Un. Sí, usando calzado de soporte, plantillas ortopédicas, evitando actividades de alto impacto en superficies duras y manteniendo un peso saludable.
Q. ¿Es la metatarsalgia una enfermedad crónica?
Un. Puede volverse crónica si no se trata o si no se abordan las causas subyacentes.
Q. ¿Cómo contribuye la estructura del pie a la metatarsalgia?
R. Arcos altos, dedos en martillo y un segundo dedo más largo que el primero pueden aumentar la presión sobre las cabezas metatarsianas, causando dolor.
Q. ¿Pueden ayudar las ortesis con la metatarsalgia?
Un. Sí, las plantillas ortopédicas personalizadas pueden ayudar a redistribuir la presión lejos de la zona dolorida y mejorar la mecánica del pie.
Resumen y conclusiones
La metatarsalgia es una causa común de dolor en el antepié debido al aumento de la presión sobre las cabezas metatarsales. Puede desarrollarse por el uso del calzado, anomalías estructurales o enfermedades sistémicas. El manejo conservador —como zapatos acolchados, ortesis y estiramientos— es eficaz para la mayoría de los pacientes. La cirugía se reserva para casos graves o persistentes y se centra en restaurar una distribución equilibrada de la presión en el antepie.
Perspectiva clínica y hallazgos recientes
Una revisión educativa de 2025 publicada en Insights into Imaging enfatiza el papel esencial de la evaluación radiológica en el diagnóstico de la metatarsalgia. Los autores destacan que la mayoría de los casos surgen de trastornos estáticos del pie y recomiendan las radiografías con soporte de peso como primer paso para evaluar la alineación estructural.
La ecografía es especialmente útil para examinar tejidos blandos y tendones, ofreciendo correlación dinámica con los síntomas, mientras que la resonancia magnética es el estándar de oro para la visualización detallada de tejidos blandos y la detección de causas complejas como el neuroma de Morton, la bursitis o las fracturas por estrés.
La revisión subraya que integrar los hallazgos clínicos con la imagen conduce a diagnósticos más precisos y a estrategias de tratamiento más efectivas, evitando a menudo cirugías innecesarias. («Estudio sobre enfoques radiológicos de la metatarsalgia – véase PubMed.«)
¿Quién realiza este tratamiento? (Especialistas y equipo implicado)
La metatarsalgia suele ser gestionada por cirujanos ortopédicos de pie y tobillo, podólogos y fisioterapeutas. La colaboración con ortesistas garantiza un diseño adecuado del calzado y la plantilla.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Busca una evaluación si el dolor en el antepie persiste más de unos pocos días a pesar de los cambios en el reposo o en el calzado. El diagnóstico precoz previene el dolor crónico y deformidades secundarias.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Rara vez se necesita atención de urgencia, salvo que haya un traumatismo agudo, hinchazón o sospecha de fractura.
¿Cómo es realmente la recuperación?
Los pacientes pueden esperar una mejora progresiva con cuidados no quirúrgicos. El alivio del dolor suele producirse en pocas semanas, con un retorno completo a la actividad en 1–2 meses. Los pacientes quirúrgicos logran un alivio a largo plazo tras la rehabilitación.
¿Qué ocurre si lo ignoras?
La metatarsalgia no tratada puede provocar dolor crónico en la parte delantera del pie, formación de callos, fracturas por estrés o cambios compensatorios en la marcha que afectan a las rodillas y caderas.
¿Cómo prevenirlo?
- Lleva calzado acolchado y con soporte y punteras anchas.
- Evita tacones altos o zapatos ajustados.
- Mantén un peso saludable y flexibilidad en los gemelos.
- Cambia las plantillas desgastadas con regularidad.
Nutrición y salud ósea o articular
Una ingesta adecuada de vitamina D, calcio y ácidos grasos omega-3 favorece la resiliencia ósea y articular. La hidratación y una nutrición equilibrada mejoran la recuperación de los tejidos tras la actividad o cirugía.
Modificaciones de la actividad y del estilo de vida
Cambia a ejercicios de bajo impacto como montar en bicicleta o nadar durante los brotes. Vuelve gradualmente a caminar o correr con plantillas ortopédicas adecuadas y calzado de soporte para evitar recurrencias.

