El síndrome tarsiana sinusal es una afección dolorosa que afecta al exterior del pie y el tobillo, específicamente dentro del pequeño conducto entre el talus y los huesos del calcáneo conocido como tarso sinusal. Este espacio desempeña un papel importante en la estabilización de la articulación subtalar, lo que permite el movimiento lateral del pie. Cuando se produce inflamación, cicatrices o inestabilidad en esta zona, los pacientes experimentan dolor, hinchazón y, a veces, una sensación de debilidad o inestabilidad en la parte trasera del pie.
¿Qué frecuencia tiene y quién la padece? (Epidemiología)
El síndrome de tarso sinusal es relativamente poco común en comparación con otras afecciones del pie y tobillo, pero suele observarse en personas activas, especialmente en atletas y bailarines. Frecuentemente se desarrolla tras esguinces o lesiones repetidas de tobillo que estiran o desgarran los ligamentos estabilizadores de la articulación subtalar. Las personas con pies planos (pes planus) o que pasan largas horas en superficies irregulares también tienen más probabilidades de desarrollar esta condición. Tanto hombres como mujeres pueden verse afectados, aunque es más frecuente en adultos de mediana edad con inestabilidad crónica del tobillo.
Por qué ocurre – Causas (Etiología y Fisiopatología)
La condición puede deberse a múltiples causas subyacentes, entre ellas:
- Deformidad en el pie plano: Un arco caído provoca que el astrágalo y los huesos del calcáneo pellizquen el tejido blando dentro del tarso sinusal, lo que provoca inflamación.
- Esguinces o traumas repetitivos: Las lesiones repetidas por inversión pueden dañar los ligamentos talocalcaneal e cervical interóseos, produciendo inestabilidad crónica y dolor.
- Artritis: La artritis degenerativa o inflamatoria puede afectar a la articulación subtalar, provocando hinchazón en los tarsos paranasales.
- Tejido cicatricial y sinovitis: Tras una lesión o cirugía, puede formarse tejido fibrótico en el tarso paranasal, contribuyendo al dolor y a la limitación del movimiento.
- Cambios vasculares o venosos: En algunos casos, la congestión venosa y la fibrosis pueden aumentar la presión en el tarso paranasal, empeorando el dolor.
¿Cómo funciona normalmente una parte del cuerpo? (Anatomía relevante)
El tarso sinusal es un pequeño espacio en forma de cono en el lado externo de la parte trasera del pie, entre el talus y el calcaneo. Alberga estructuras estabilizadoras importantes, incluyendo el ligamento cervical (que limita la inversión) y el ligamento talocalcaneal interóseo (que previene la aversión excesiva). También contiene grasa, terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos que ayudan a mantener la propiocepción y la estabilidad articular. En un pie sano, estos componentes trabajan juntos para proporcionar un movimiento suave y equilibrio en la articulación subtalar.
Lo que puedes sentir – Síntomas (presentación clínica)
Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor o sensibilidad en la parte externa del pie, especialmente por debajo del hueso del tobillo.
- Hinchazón o plenitud en la cavidad entre el tobillo y los huesos del talón.
- Molestias al caminar por terrenos irregulares o al girar el pie.
- Una sensación de inestabilidad o debilidad en el tobillo.
- Dolor que empeora con la actividad y mejora con el descanso.
En algunos casos, la hinchazón puede parecerse a un quiste o a un pequeño bulto en el lateral del pie.
¿Cómo encuentran el problema los médicos? (Diagnóstico e imagen)
El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y los estudios de imagen.
- Examen clínico: El médico revisa si hay sensibilidad en los tarsos y evalúa la estabilidad del tobillo. El alivio del dolor tras una inyección anestésica local en los tarsos paranasales confirma el diagnóstico.
- Radiografías: Se utiliza para identificar deformidades en el pie plano, artritis subtalar o problemas de alineación ósea.
- Resonancia magnética: La mejor herramienta de imagen para mostrar inflamación, desgarros de ligamentos o fibrosis dentro del tarso sinusal.
- Inyecciones diagnósticas: Una reducción temporal del dolor tras una inyección local apoya el diagnóstico del síndrome de Tarso de los senos paranasales.
Clasificación
El síndrome de Tarso de los senos paranasales puede categorizarse ampliamente según la causa:
- STS postraumático: Ocurre tras esguinces o lesiones ligamentos.
- STS mecánicos: Causada por una deformidad en el pie plano o inestabilidad subtalar.
- STS degenerativa o inflamatoria: Asociado a artritis o inflamación crónica.
La gravedad suele clasificarse según la duración de los síntomas, la lesión de los ligamentos y la degeneración articular.
Otros problemas que pueden parecer similares (diagnóstico diferencial)
Las condiciones que pueden imitar la STS incluyen tendinitis peronea, esguinces laterales de tobillo, artritis subtalar, coalición tarsiana y quistes ganglionares. Un examen y una imagen cuidadosos ayudan a distinguir entre estas condiciones.
Opciones de tratamiento
Cuidados no quirúrgicos
- Modificación de la actividad: Reducir las actividades de alto impacto o las caminatas irregulares en terrenos ayuda a aliviar el estrés.
- Medicamentos: Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) reducen el dolor y la inflamación.
- Inyección de corticosteroides: La inyección directa en el tarso sinusal puede aliviar la inflamación y confirmar el diagnóstico.
- Plantillas ortopédicas y soportes para el arco: Las plantillas personalizadas o cuñas mediales ayudan a realinear el pie y a reducir la compresión en los tarsos nasales.
- Refuerzo: Las ortesis tobillo-pie pueden proporcionar soporte y descanso adicionales a la articulación subtalar.
- Fisioterapia: Se centra en fortalecer, equilibrar y restaurar el rango de movimiento mientras mejora la estabilidad articular.
Atención quirúrgica
Se considera la cirugía cuando los métodos no quirúrgicos fallan.
- Desbridamiento artroscópico: Un procedimiento mínimamente invasivo para eliminar tejido inflamado, tejido cicatricial o restos de los tarsos sinusales.
- Descompresión de senos parroquiales abiertos de Tarsi: Se utiliza en casos graves para eliminar tejido cicatricial extenso o grasa fibrótica.
- Corrección de pies planos: Si la deformidad contribuye a la STS, puede ser necesaria una reconstrucción quirúrgica para restaurar la alineación.
- Fusión subtalar (artrodesis): En el caso de la artritis avanzada, la articulación se fusiona para eliminar el movimiento y el dolor.
Recuperación y qué esperar después del tratamiento
Tras la cirugía, los pacientes suelen usar una bota protectora y limitan la carga de peso durante varias semanas. Los puntos se retiran alrededor de las dos semanas posteriores a la cirugía y se reintroduce el apoyo gradual según el procedimiento. La fisioterapia ayuda a restaurar la fuerza y el equilibrio. La mayoría de los pacientes vuelven a la actividad normal en un plazo de 6–12 semanas, aunque la recuperación completa puede tardar más tras los procedimientos de fusión.
Posibles riesgos o efectos secundarios (complicaciones)
Las posibles complicaciones incluyen infección, lesión nerviosa, dolor persistente, rigidez o recurrencia de síntomas. La cirugía de fusión elimina el movimiento en la articulación subtalar, que puede desplazar el estrés hacia las articulaciones cercanas con el tiempo.
Perspectivas a largo plazo (pronóstico)
La mayoría de los pacientes responden bien al tratamiento conservador, logrando un alivio del dolor a largo plazo y una mayor estabilidad. Los resultados quirúrgicos también son favorables, especialmente con técnicas artroscópicas, donde las tasas de éxito suelen superar el 80–90%. El calzado adecuado, el soporte ortopédico y mantener un peso saludable ayudan a prevenir recurrencias.
Gastos de bolsillo
Medicare
Código CPT 28090 – Descompresión/Excisión abierta del tejido tarso sinusal: $106.42
Código CPT 28300 – Corrección o reconstrucción de pies planos (osteotomía calcánea): $153.01
Código CPT 28725 – Fusión subtalar para casos avanzados: $182.74
Medicare Parte B suele cubrir el 80% del coste aprobado de estos procedimientos una vez que se ha cumplido tu franquicia anual, dejándote responsable del 20% restante. Los planes de seguro complementario como Medigap, AARP o Blue Cross Blue Shield suelen cubrir ese 20%, minimizando o eliminando gastos de bolsillo para procedimientos aprobados por Medicare. Estos planes complementarios se coordinan con Medicare para cubrir la brecha de cobertura y reducir la responsabilidad del paciente.
Si tienes un seguro secundario como TRICARE, un plan basado en el empleador o la Administración de Salud de Veteranos, actúa como pagador secundario. Estos planes generalmente cubren cualquier saldo restante, incluyendo coseguros o franquicias pequeñas, que suelen oscilar entre 100 y 300 dólares, dependiendo de tu plan y red de proveedores.
Indemnización por accidente laboral
Si tu Síndrome de Tarso de los Senos Nasales se desarrolló como resultado de una lesión laboral, la Compensación de Trabajadores cubrirá todos los gastos médicos asociados, incluyendo cirugía, cuidados postoperatorios y rehabilitación. No tendrás costes de tu bolsillo, ya que la aseguradora del empleador paga todos los tratamientos cubiertos directamente.
Seguro sin culpa
Si tu Síndrome de Tarso Sinusal está relacionado con un accidente de tráfico, el Seguro Sin Culpa generalmente cubrirá el coste total del tratamiento, incluyendo descompresión quirúrgica, reconstrucción o fusión subtalar. El único posible coste de su bolsillo puede ser una pequeña franquicia o copago, dependiendo de tu póliza de seguro.
Ejemplo
Karen Lopez desarrolló síndrome de tarso sinusal tras una lesión crónica de tobillo y se sometió a una descompresión abierta del tarso sinusal (CPT 28090) con un coste estimado de bolsillo de Medicare de 106,42 dólares. Como Karen tenía seguro suplementario a través de Blue Cross Blue Shield, el saldo restante quedó completamente cubierto, lo que la dejaba sin gastos de bolsillo para la cirugía.
Preguntas más frecuentes (FAQ)
Q. ¿Qué es el síndrome de Tarso de los senos paranasales?
R. El síndrome de tarso sinusal es una condición caracterizada por dolor y sensibilidad en los tarsos paranasales, un pequeño conducto en el lado externo del pie entre el astaludo y los huesos del calcáneo.
Q. ¿Qué causa el síndrome de tarso sinusal?
Un. A menudo es causada por una inversión del tobillo o un uso excesivo repetitivo, lo que provoca inestabilidad e inflamación de las estructuras dentro del tarso paranasal.
Q. ¿Cuáles son los síntomas del síndrome de Tarso de los senos paranasales?
R. Los síntomas comunes incluyen dolor lateral del pie, especialmente al caminar sobre superficies irregulares, sensibilidad en la zona del tarso paranasal y, a veces, sensación de inestabilidad en el pie.
Q. ¿Cómo se diagnostica el síndrome de tarso sinusal?
R. El diagnóstico suele basarse en el examen clínico y la historia clínica del paciente, y puede confirmarse mediante imágenes como una resonancia magnética o una inyección anestésica local diagnóstica en los tarsos paranasales.
Q. ¿Qué tratamientos no quirúrgicos existen para el síndrome de tarso sinusal?
R. Los tratamientos no quirúrgicos incluyen reposo, hielo, medicamentos antiinflamatorios, fisioterapia, inyecciones de corticosteroides y tobillero.
Q. ¿Cuándo se considera la cirugía para el síndrome de Tarso sinusal?
R. Se considera la cirugía si los tratamientos conservadores fracasan, y puede implicar el desbridamiento del tarso paranasal, la extracción de tejido inflamado o la atención de cualquier problema estructural.
Q. ¿Cuánto tiempo se tarda en recuperarse del síndrome de Tarso de los senos paranasales?
R. Los tiempos de recuperación varían, pero muchos pacientes mejoran con tratamientos conservadores durante unas semanas o meses, mientras que la recuperación quirúrgica puede durar más dependiendo del procedimiento realizado.
Q. ¿Es útil la fisioterapia para el síndrome de Tarso de los senos paranasales?
Un. Sí, la fisioterapia puede ayudar a fortalecer los músculos circundantes, mejorar la estabilidad y reducir la inflamación, lo que puede aliviar los síntomas.
Q. ¿Pueden las ortesis ayudar a controlar el síndrome de Tarso de los senos paranasales?
Un. Sí, los dispositivos ortopédicos pueden ayudar proporcionando mejor soporte para los pies y reduciendo la tensión en la zona afectada.
Q. ¿Qué actividades se deben evitar con el síndrome de Tarso de los senos paranasales?
R. Las actividades que impliquen superficies irregulares, movimientos de alto impacto o repetitivos del tobillo deben evitarse para evitar la agravación de la condición.
Q. ¿Quién es más probable que desarrolle síndrome tarsiana paranasal?
Un. Las personas con pies planos, inestabilidad crónica del tobillo o tensión repetitiva por deportes como el baloncesto, el fútbol o el baile son las más en riesgo.
Q. ¿Es necesario operarse a menudo?
R. No. La mayoría de los pacientes mejoran con tratamientos no quirúrgicos. La cirugía se reserva para casos persistentes o recurrentes.
Q. ¿Realmente pueden ayudar las ortesis?
R. Sí. Unos soportes adecuados del arco ayudan a restaurar la alineación y a reducir la presión sobre los tarsos paranasales.
Q. ¿Volverá el síndrome de tarso sinusal?
Un. Si no se corrigen causas subyacentes como deformidad o inestabilidad en el pie plano, los síntomas pueden reaparecer.
Resumen y conclusiones
El síndrome tarsiana provoca dolor e inflamación en el lado externo del pie debido a inflamación o inestabilidad en la articulación subtalar. Suele resultar de deformidades en el pie plano, lesiones repetitivas en el tobillo o artritis. La mayoría de los casos responden bien a tratamientos no quirúrgicos, incluyendo ortesis, fisioterapia e inyecciones. Los procedimientos quirúrgicos, como la limpieza artroscópica o la corrección de deformidades, son efectivos cuando el cuidado conservador falla. Con un manejo adecuado, se puede lograr un alivio y estabilidad del dolor a largo plazo.
Perspectiva clínica y hallazgos recientes
Un estudio reciente revisó críticamente lo que se sabe sobre el Síndrome de Tarso de los Senos Nasales (STS), descubriendo que el término se utiliza a menudo de forma demasiado amplia para describir el dolor en la parte externa del pie sin identificar su causa real.
Los autores señalaron que este dolor puede deberse a diversos problemas, incluyendo lesión de ligamentos, inestabilidad de la articulación subtalar, inflamación, irritación nerviosa, cambios vasculares o pinzamiento de tejidos blandos. Debido a esta complejidad, recomiendan dejar de usar «STS» como término general y, en su lugar, identificar el problema subyacente específico mediante un examen detallado, imágenes o artroscopia subtalar.
Este enfoque permite un tratamiento más preciso y exitoso, ya sea mediante ortesis, terapia, inyecciones o cirugía artroscópica mínimamente invasiva que puede diagnosticar y aliviar el dolor. («Estudio sobre la definición y tratamiento del dolor de tarso sinusal – véase PubMed.»)
¿Quién realiza este tratamiento? (Especialistas y equipo implicado)
El síndrome de Tarso de los senos paranasales es gestionado por un cirujano ortopédico de pie y tobillo o un podólogo. El equipo de atención puede incluir radiólogos, fisioterapeutas y anestesiólogos que ayudan con la imagen, la rehabilitación y el control del dolor.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Deberías consultar a un especialista si experimentas dolor persistente, hinchazón o inestabilidad en el tobillo externo que dura más de dos semanas o que interfiere con caminar y las actividades diarias.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Acude a urgencias si sufres un dolor intenso en los pies tras una caída o una lesión por torsión, deformidad repentina, incapacidad para soportar peso o enrojecimiento y calor que sugieran infección.
¿Cómo es realmente la recuperación?
La recuperación suele implicar varias semanas de descanso y rehabilitación. Los casos leves mejoran en pocas semanas de cuidados conservadores, mientras que la recuperación postquirúrgica puede tardar hasta tres meses. La fisioterapia continua y el calzado de apoyo ayudan a mantener la mejora a largo plazo.
¿Qué ocurre si lo ignoras?
El STS no tratado puede causar dolor crónico, inestabilidad recurrente del tobillo y dificultad para caminar sobre superficies irregulares. Con el tiempo, puede contribuir a artritis subtalar o a una alteración de la mecánica de la marcha.
¿Cómo prevenirlo?
Llevar calzado de soporte, fortalecer los músculos estabilizadores del tobillo y emplear ortesis para deformidades en el pie plano puede reducir el riesgo. Evitar terrenos irregulares y calentarse antes de la actividad deportiva también ayuda a prevenir lesiones ligamentos.
Nutrición y salud ósea o articular
Una dieta rica en calcio, vitamina D y proteínas favorece la recuperación de huesos y tejidos blandos sanos. Una hidratación adecuada y mantener un peso corporal equilibrado reducen el exceso de estrés en el pie y el tobillo.
Modificaciones de la actividad y del estilo de vida
Actividades de bajo impacto como la natación, el ciclismo o el yoga pueden ayudar a mantener la forma física minimizando la tensión en la articulación subtalar. Zapatos que den soporte, soportes adecuados para el arco y estiramientos regulares de los músculos de la pantorrilla y el pie son clave para prevenir la recurrencia y mantener la salud a largo plazo de los pies.

