La enfermedad de Ledderhose, también conocida como fibromatosis plantar, es un trastorno raro y benigno del pie caracterizado por la formación de nódulos fibrosos firmes a lo largo de la fascia plantar. Con el tiempo, estos nódulos pueden agrandarse, causando incomodidad, dificultad para caminar y, a veces, una limitación funcional significativa. Aunque no maligna, la condición puede ser dolorosa y recurrente. La enfermedad de Ledderhose a menudo coexiste con fibromatosis similares —como la contractura de Dupuytren en la mano y la enfermedad de Peyronie en el pene— lo que sugiere un mecanismo subyacente compartido.
¿Qué frecuencia tiene y quién la padece? (Epidemiología)
La enfermedad de Ledderhose es relativamente rara en comparación con la contractura de Dupuytren. Normalmente ocurre en adultos de mediana edad y mayores, con una prevalencia mayor en hombres que en mujeres (proporción aproximada de 2:1). La implicación bilateral ocurre en aproximadamente el 25% de los casos. La condición es más común en personas de ascendencia europea y en aquellas con trastornos sistémicos como diabetes, enfermedades hepáticas crónicas, consumo de alcohol, epilepsia o disfunción tiroidea. Los antecedentes familiares de fibromatosis, especialmente Dupuytren, aumentan la susceptibilidad.
Por qué ocurre – Causas (Etiología y Fisiopatología)
La causa exacta de la enfermedad de Ledderhose sigue sin estar clara, pero se cree que se debe a una proliferación anormal de fibroblastos y a una deposición excesiva de colágeno (tipo III) en la fascia plantar. El proceso refleja el de la contractura de Dupuytren y la enfermedad de Peyronie.
Los factores de riesgo incluyen:
- Predisposición genética a fibromatosis.
- Microtraumatismos crónicos o estrés mecánico en el arco del pie.
- Problemas metabólicos como la diabetes y la hiperlipidemia.
- Factores de estilo de vida como fumar y consumir alcohol.
- Medicamentos, especialmente anticonvulsivos.
Microscópicamente, la condición progresa a través de tres etapas:
- Fase proliferativa: Crecimiento activo de fibroblastos con colágeno mínimo.
- Fase activa: Los haces de colágeno se espesan a medida que los fibroblastos maduran hasta convertirse en miofibroblastos.
- Fase de maduración: Tejido fibroso denso con grandes haces de colágeno; queda poca actividad celular.
¿Cómo funciona normalmente una parte del cuerpo? (Anatomía relevante)
La fascia plantar es una banda conectiva gruesa que se extiende desde el hueso del talón (calcaneo) hasta los dedos, sosteniendo el arco del pie y absorbiendo el estrés mecánico durante la marcha. El engrosamiento nodular en su porción central altera la biomecánica normal, causando dolor, tensión y, en ocasiones, reducción de la flexibilidad.
Lo que puedes sentir – Síntomas (presentación clínica)
Los pacientes suelen informar:
- Nódulos firmes y de crecimiento lento en el arco medial o central del pie.
- Dolor al caminar o estar de pie, especialmente descalzo.
- Dolor al presionar la planta del pie.
- En algunos casos, tensión o extensión restringida del dedo si los nódulos se extienden distalmente.
- Los nódulos son firmes, fijos y no móviles, a diferencia de los quistes o lipomas.
- Puede producirse afectación bilateral , pero suele ser asimétrica.
Los síntomas progresan gradualmente durante meses o años.
¿Cómo encuentran el problema los médicos? (Diagnóstico e imagen)
El diagnóstico suele ser clínico, respaldado por imágenes cuando es necesario:
- Ecografía: Muestra lesiones bien definidas e hipoecoicas con textura interna heterogénea dentro de la fascia plantar. Ayuda a evaluar el tamaño y la profundidad.
- Resonancia magnética: Se utiliza para evaluaciones detalladas o planificación quirúrgica. Las lesiones aparecen bajas en imágenes ponderadas T1 y variables en imágenes ponderadas T2, a veces realzadas con contraste. La resonancia magnética puede identificar múltiples nódulos y descartar malignidades o lesiones quísticas.
- Histología (si se biopsia): Revela proliferación fibroblástica con abundante colágeno y ausencia de células atípicas o malignas.
Clasificación
La enfermedad de Ledderhose suele categorizarse según la extensión:
- Etapa I: Nódulos pequeños y localizados.
- Fase II: Nódulos más grandes y dolorosos sin deformidades.
- Fase III: Múltiples nódulos que causan limitación funcional o contractura.
Otros problemas que pueden parecer similares (diagnóstico diferencial)
- Fibroma plantar (nódulo benigno aislado sin fibrosis progresiva).
- Quiste ganglionar o lipoma (móvil y más blando).
- Fascitis plantar (dolor cerca de la inserción del talón sin nódulos).
- Sarcoma de tejidos blandos (raro, pero debe descartarse en casos atípicos o de rápido crecimiento).
Opciones de tratamiento
Manejo no quirúrgico (conservador)
Las terapias conservadoras son de primera línea y buscan reducir el dolor, limitar la progresión y mejorar la función:
- Inyecciones de esteroides: Disminuir la inflamación y reducir temporalmente los nódulos; La recurrencia es común.
- Gel tópico de verapamilo: Un bloqueador de los canales de calcio que inhibe la producción de colágeno de fibroblastos.
- Terapia de Ondas de Choque Extracorpóreas (ESWT): Alivia el dolor y suaviza los nódulos, aunque no los encoge.
- Radioterapia: Eficaz en las primeras fases para reducir la actividad de los fibroblastos y el crecimiento de nódulos; Los efectos secundarios incluyen sequedad de la piel o leve irritación.
- Ortesis: Los soportes personalizados para el arco o plantillas blandas alivian la presión mecánica.
- Fisioterapia: El estiramiento suave de la fascia plantar mejora la flexibilidad y reduce la tensión.
Atención quirúrgica
La cirugía se reserva para casos graves o refractarios que no cumplen con el manejo conservador.
Los procedimientos incluyen:
- Excisión local: Eliminación de un solo nódulo; Mayor tasa de recurrencia.
- Excisión amplia: Extirpación de la fascia afectada con tejido circundante; Menor recurrencia pero mayor riesgo de complicaciones.
- Fasciectomía completa: Elimina toda la fascia plantar; La tasa de recurrencia es más baja, pero los riesgos incluyen colapso del arco, entumecimiento o cicatrices dolorosas.
- Fasciectomía endoscópica subtotal: Una técnica mínimamente invasiva que muestra resultados prometedores con una recuperación más rápida y menos recurrencias.
Recuperación y qué esperar después del tratamiento
- Tras las inyecciones de esteroides o ESWT, la mayoría de los pacientes notan alivio del dolor en cuestión de semanas.
- Tras la cirugía, la carga de peso está limitada durante 2–4 semanas, dependiendo del grado de excisión.
- La recuperación completa puede durar hasta 3 meses.
- La recurrencia ocurre en hasta el 60% de los casos, especialmente tras una escisión limitada. El seguimiento a largo plazo y el soporte ortopédico ayudan a mantener la comodidad.
Posibles riesgos o efectos secundarios (complicaciones)
- Cicatrices dolorosas o lesión nerviosa.
- Aplanamiento del arco del pie (tras una fasciectomía completa).
- Entumecimiento o alteración en la planta de los pies del suelo.
- Recurrencia de nódulos, a veces múltiples.
Perspectivas a largo plazo (pronóstico)
La enfermedad de Ledderhose es benigna y no cancerosa, pero crónica y a menudo recurrente. La mayoría de los pacientes logran un buen control de los síntomas con cuidados conservadores. Cuando se requiere cirugía, la escisión amplia o fasciectomía subtotal ofrece el mejor equilibrio entre alivio y prevención de recurrencias.
Gastos de bolsillo
Medicare
Código CPT 28043 – Excisión de tumor benigno de tejidos blandos, pie; Subfascial (por ejemplo, fibromatosis plantar), menos de 1,5 cm: 86,83 $
Código CPT 28045 – Excisión de tumor benigno de tejidos blandos, pie; Subfascial, mayor a 1,5 cm: 110,01 $
Código CPT 28060 – Fasciotomía, Plantar, parcial o completa (usado para fibromatosis o contractura plantar): $118.09
Medicare Parte B suele cubrir el 80% del coste aprobado de estos procedimientos una vez que se ha cumplido tu franquicia anual, dejándote responsable del 20% restante. Los planes de seguro complementario como Medigap, AARP o Blue Cross Blue Shield generalmente cubren esta parte restante, minimizando o eliminando los gastos de bolsillo de las cirugías aprobadas por Medicare. Estos planes trabajan en coordinación con Medicare para cubrir la carencia de cobertura y reducir los costes para los pacientes.
Si tienes un seguro secundario como TRICARE, un plan basado en el empleador o la Administración de Salud de Veteranos, actúa como pagador secundario. Estos planes suelen cubrir los costes restantes como coseguros o franquicias, que suelen oscilar entre 100 y 300 dólares dependiendo de tu plan y red de proveedores.
Indemnización por accidente laboral
Si la enfermedad de tus Ledderhose se desarrolló o empeoró debido a una lesión laboral o estrés repetitivo, la Compensación Laboral cubrirá todos los gastos médicos relacionados, incluyendo cirugía y cuidados de seguimiento. No tendrás costes de tu bolsillo, ya que la aseguradora del empleador se encargará de todos los gastos aprobados directamente.
Seguro sin culpa
Si tu condición está relacionada con un accidente de tráfico, el Seguro Sin Culpa suele cubrir el coste total del tratamiento, incluyendo cirugía y rehabilitación postoperatoria. El único posible coste de su bolsillo puede ser una pequeña franquicia o copago, dependiendo de tu póliza de seguro.
Ejemplo
Susan Green desarrolló la enfermedad de Ledderhose con nódulos dolorosos en su fascia plantar. Se sometió a fasciotomía plantar parcial (CPT 28060) con un coste estimado de bolsillo de Medicare de 118,09 dólares. Como Susan tenía cobertura suplementaria a través de Blue Cross Blue Shield, el saldo restante quedó completamente cubierto, sin gastos personales para el procedimiento.
Preguntas más frecuentes (FAQ)
Q. ¿Qué es la enfermedad de Ledderhose?
La enfermedad de A. Ledderhose es una afección rara caracterizada por el desarrollo de nódulos firmes en la fascia plantar del pie, que a menudo causa dolor y dificultad para caminar.
Q. ¿Qué causa la enfermedad de Ledderhose?
Un. La causa exacta se desconoce, pero está asociada a condiciones como la contractura de Dupuytren, la enfermedad de Peyronie, la diabetes y la epilepsia, y puede tener un componente genético.
Q. ¿Quién tiene más probabilidades de desarrollar la enfermedad de Ledderhose?
Un. Se observa con mayor frecuencia en adultos de mediana edad y mayores, y puede haber una mayor incidencia en hombres.
Q. ¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Ledderhose?
R. Los síntomas incluyen nódulos firmes y de crecimiento lento en el arco del pie, dolor al caminar o estar de pie, y a veces contracciones en los dedos.
Q. ¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Ledderhose?
R. El diagnóstico es principalmente clínico, basado en el examen físico, pero las imágenes como ecografías o resonancias magnéticas pueden ayudar a confirmar la presencia y extensión de los nódulos.
Q. ¿Qué tratamientos no quirúrgicos existen para la enfermedad de Ledderhose?
R. Las opciones no quirúrgicas incluyen ortesis, fisioterapia, inyecciones de esteroides, radioterapia y terapia de ondas de choque.
Q. ¿Cuándo se considera la cirugía para la enfermedad de Ledderhose?
R. Se considera la cirugía cuando los tratamientos conservadores fracasan y el dolor o la deformidad interfieren significativamente con las actividades diarias.
Q. ¿En qué consiste la cirugía para la enfermedad de Ledderhose?
R. La cirugía suele implicar la extirpación de la parte afectada de la fascia plantar, lo que puede requerir una cuidadosa rehabilitación postoperatoria.
Q. ¿Cómo es la recuperación tras una operación por la enfermedad de Ledderhose?
R. La recuperación puede implicar varias semanas de carga limitada y fisioterapia para recuperar la función y reducir el riesgo de recurrencia.
Q. ¿Puede volver la enfermedad de Ledderhose tras el tratamiento?
Un. Sí, existe el riesgo de recurrencia incluso después de la cirugía, especialmente si los factores subyacentes siguen presentes.
Q. ¿Es cancerígena la enfermedad de Ledderhose?
R. No, la enfermedad de Ledderhose es benigna y no cancerosa, aunque los nódulos pueden ser dolorosos y incapacitantes.
Resumen y conclusiones
La enfermedad de Ledderhose (fibromatosis plantar) es una condición rara y benigna que involucra nódulos fibrosos a lo largo de la fascia plantar. Afecta comúnmente a hombres de mediana edad y puede causar dolor, dificultad para caminar o rigidez en los pies. Los tratamientos conservadores como las inyecciones de esteroides, las plantillas ortopédicas y la terapia de ondas de choque suelen ser efectivos, mientras que la cirugía se reserva para casos persistentes. Aunque la recurrencia es común, la mayoría de los pacientes gestionan bien los síntomas con cuidados continuos.
Perspectiva clínica y hallazgos recientes
Un informe de caso publicado en Cureus en 2024 describe a una mujer de 60 años con enfermedad de Ledderhose que experimentó nódulos dolorosos a lo largo del arco del pie.
Las imágenes con ecografía confirmaron un nódulo fibrótico en la fascia plantar, pero en lugar de cirugía, el equipo optó por un tratamiento conservador: antiinflamatorios, ortesis y un programa intensivo de fisioterapia. Tras 20 sesiones, el paciente informó de menos dolor, mejor movilidad y mejor forma de caminar.
El estudio subraya que la atención no quirúrgica, especialmente guiada por ecografía y rehabilitación personalizada, puede reducir eficazmente los síntomas y mejorar la calidad de vida en la enfermedad de Ledderhose. («Estudio sobre el manejo conservador de la enfermedad de Ledderhose – véase PubMed.«)
¿Quién realiza este tratamiento? (Especialistas y equipo implicado)
La gestión implica cirujanos ortopédicos de pie y tobillo, podólogos y fisioterapeutas. En casos que requieran radioterapia o inyecciones avanzadas, puede ser necesaria colaborar con oncólogos radioterápicos o especialistas en dolor.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Busca una evaluación médica si desarrollas nódulos dolorosos o firmeza en el arco del pie que dificulta caminar o mantenerte de pie.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Rara vez se necesita atención de urgencia, salvo que haya un trauma agudo, infección o dolor repentino y intenso tras una inyección o cirugía.
¿Cómo es realmente la recuperación?
El tratamiento conservador suele proporcionar un alivio gradual en un plazo de 4–8 semanas. Tras la cirugía, la función completa suele regresar en 2–3 meses, aunque a menudo se requiere fisioterapia.
¿Qué ocurre si lo ignoras?
La enfermedad de Ledderhose no tratada puede provocar un agravamiento del dolor, deterioro funcional o un aumento progresivo de los nódulos. Sin embargo, sigue siendo benigna y no se metastatiza.
¿Cómo prevenirlo?
No existe una prevención conocida, pero mantener un peso saludable, usar calzado acolchado y gestionar enfermedades crónicas como la diabetes o las enfermedades tiroideas pueden reducir el riesgo.
Nutrición y salud ósea o articular
Una dieta rica en vitamina C, zinc y ácidos grasos omega-3 puede favorecer el equilibrio del colágeno y reducir la inflamación. Evita fumar y consumir alcohol en exceso, ya que ambos aumentan la actividad fibrótica.
Modificaciones de la actividad y del estilo de vida
Utiliza zapatos con suela blanda y amortiguados para reducir la presión plantar. Estira la pantorrilla y la fascia plantar a diario. Limita el estar de pie o caminar durante mucho tiempo sobre superficies duras. Tras el tratamiento, la reintroducción gradual a la actividad ayuda a prevenir la recurrencia.

