Disfunción del tendón tibial posterior: Una visión general
La disfunción del tendón tibial posterior (TEPT), también conocida como insuficiencia del tendón tibial posterior o flatfoot adquirido por adultos, es una condición progresiva que debilita o daña el tendón tibial posterior, la estructura primaria que sostiene el arco del pie. Cuando este tendón se inflama o se desgarra, el arco se va colapsando gradualmente, provocando deformidad en el pie plano, dolor y deterioro de la función. Sin tratamiento, el TEPT puede evolucionar hacia deformidades avanzadas y artritis, limitando la movilidad y la actividad diaria.
¿Qué frecuencia tiene y quién la padece? (Epidemiología)
El TEPT afecta más comúnmente a adultos de mediana edad, especialmente a mujeres mayores de 40 años. La condición está asociada a esfuerzos repetitivos, obesidad, diabetes, hipertensión y traumatismos previos en el tobillo. Es una de las principales causas de flatfoot adquirido en adultos y puede aparecer en uno o ambos pies, aunque normalmente comienza en un lado.
Por qué ocurre – Causas (Etiología y Fisiopatología)
El PTTD se desarrolla gradualmente a medida que el tendón tibial posterior sufre degeneración por sobreuso crónico. La tensión repetitiva provoca pequeños desgarros, menor elasticidad y, finalmente, la falla del tendón para sostener el arco. Este desequilibrio permite que el pie ruede hacia dentro (valgo) y se aplane con el tiempo. A medida que la deformidad avanza, los ligamentos circundantes —especialmente el complejo de ligamentos de resorte— también se debilitan, agravando el colapso del arco.
¿Cómo funciona normalmente una parte del cuerpo? (Anatomía relevante)
El tendón tibial posterior se origina a lo largo de la parte posterior de la tibia y la fíbula, pasando por detrás del hueso medial del tobillo (maléola medial) antes de unirse al hueso navicular, los cuneiformes y los metatarsianos. Trabaja junto con ligamentos y músculos para estabilizar el pie y apoyar el arco medial. La zona detrás del malleolo medial tiene un flujo sanguíneo limitado, lo que la hace propensa a la degeneración y a una cicatrización lenta.
Lo que puedes sentir – Síntomas (presentación clínica)
En las primeras fases, los pacientes suelen experimentar dolor e inflamación en la parte interna del tobillo o del pie. A medida que avanza la condición, el arco se aplana y el pie comienza a rodar hacia dentro. El dolor puede desplazarse más tarde al exterior del tobillo debido al estrés articular.
Los síntomas más comunes incluyen:
- Dolor y sensibilidad a lo largo del tobillo o arco interno
- Hinchazón o calor alrededor del tendón
- Aplanamiento del pie y torcimiento del tobillo hacia dentro
- Dificultad para ponerse de puntillas o caminar largas distancias
- El signo de «demasiados dedos», visible cuando se ven más de dos dedos desde atrás debido a un secuestro del antepie
¿Cómo encuentran el problema los médicos? (Diagnóstico e imagen)
El diagnóstico implica un examen físico centrado en la forma del arco, la marcha y la fuerza. A menudo se utiliza la prueba de elevación del talón de una sola pierna : los pacientes con PTTD pueden no ser capaces de levantar el talón del suelo en el lado afectado.
Las pruebas de imagen pueden incluir:
- Radiografías para identificar el colapso del arco o la degeneración articular
- Ecografía para evaluar engrosamiento de tendones o desgarros parciales
- Resonancia magnética para evaluar la integridad del tendón y guiar la planificación quirúrgica
Clasificación
El sistema de clasificación Johnson y Strom divide la PTTD en cuatro etapas:
- Etapa I: Inflamación del tendón sin deformidad
- Fase II: Rotura parcial del tendón con pie plano flexible
- Fase III: Deformidad rígida con artritis subtalar
- Etapa IV: Afectación de la articulación del tobillo con inclinación valgus
Otros problemas que pueden parecer similares (diagnóstico diferencial)
Las condiciones que pueden imitar el PTTD incluyen:
- Síndrome del túnel tarsiano
- Fascitis plantar
- Esguince medial del tobillo
- Síndrome navicular accesorio
- Artritis reumatoide o inflamatoria
Se utiliza una historia clínica cuidadosa, un examen físico y una prueba de imagen para distinguir entre estas condiciones.
Opciones de tratamiento
Cuidados no quirúrgicos
El tratamiento temprano es clave para prevenir deformidades.
- Descanso e inmovilización: El yeso temporal o la inmovilización de las botas pueden reducir la inflamación.
- Dispositivos ortopédicos: Los soportes de arco a medida o las plantillas tobillo-pie (AFOs) alivian el estrés y realineanan el pie.
- Fisioterapia: Estirar el tendón de Aquiles y fortalecer el músculo tibial posterior mejora la función.
- Medicamentos: Los AINEs ayudan a aliviar el dolor y la inflamación.
- Modificaciones de zapatos: Los zapatos de soporte con refuerzo del arco medial evitan más tensión.
Atención quirúrgica
Se considera la cirugía cuando los síntomas persisten a pesar de un manejo conservador o cuando la deformidad progresa. Los procedimientos específicos por etapa incluyen:
- Etapa I: Sinocectomía (extirpación de tejido inflamado) si las medidas no quirúrgicas fallan.
- Estadio II: Transferencia de tendón del flexor largo de los dedos (FDL) combinada con osteotomía calcânea para restaurar la alineación del arco.
- Estadio III: Triple artrodesis (fusión de articulaciones subtalar, calcaneocuboidea y talonavicular) para deformidad rígida.
- Etapa IV: Fusión que se extiende al tobillo o reconstrucción del ligamento deltoideo para inestabilidad avanzada.
Recuperación y qué esperar después del tratamiento
La recuperación depende de la etapa y del tipo de tratamiento. La recuperación no quirúrgica puede durar varios meses con un uso constante de férulas y terapia. Tras la cirugía, la inmovilización en un yeso o bota dura unas seis semanas, seguida de una carga progresiva de peso y fisioterapia. La mayoría de los pacientes recuperan la comodidad y estabilidad al caminar, aunque es común cierta rigidez.
Posibles riesgos o efectos secundarios (complicaciones)
Las posibles complicaciones son
- Corrección incompleta o recurrencia del pie plano
- Irritación nerviosa o problemas en heridas tras la cirugía
- Sobrecarga en las articulaciones cercanas tras procedimientos de fusión
- Rigidez o debilidad persistente
Perspectivas a largo plazo (pronóstico)
Con un diagnóstico y tratamiento precoz, los pacientes pueden esperar excelentes resultados y la preservación de la función del pie. Las fases avanzadas que requieren fusión proporcionan un alivio fiable del dolor pero limitan el movimiento de los pies. El éxito a largo plazo depende de mantener un peso saludable, usar calzado de soporte y seguir la terapia prescrita.
Gastos de bolsillo
Medicare
Código CPT 27691 – Desbridamiento o transferencia de tendones: 175,25 $
Código CPT 28300 – Osteotomía calcánea: $153.01
Código CPT 28304 – Alargamiento de columna lateral: $191.57
Código CPT 28735 – Procedimientos de fusión: $181.60
Código CPT 27870 – Fusión de la articulación del tobillo (Etapa IV): $236.43
Medicare Parte B cubre el 80% de las cantidades aprobadas después de la franquicia. Los planes complementarios como Medigap, AARP o Blue Cross Blue Shield suelen cubrir el 20% restante. El seguro secundario (por ejemplo, el del empleador, TRICARE o la Administración de Salud de Veteranos) suele cubrir cualquier saldo restante, dejando a los pacientes con pocos o ningún coste de bolsillo.
Indemnización por accidente laboral
Si tu PTTD se desarrolló por tensión repetitiva o lesión en el trabajo, la Compensación de Trabajadores cubre todos los costes médicos, quirúrgicos y de rehabilitación sin coste de bolsillo.
Seguro sin culpa
Si es causado por un accidente de tráfico, el seguro sin culpa cubre todo el coste de la atención, incluyendo cirugía y visitas de seguimiento. El único coste potencial es una pequeña franquicia o copago que se indica en tu póliza.
Ejemplo
Angela Martinez desarrolló un TEPT severo que le causó colapso del arco y dolor al caminar. Se le sometió a una transferencia de tendón (CPT 27691) y a una osteotomía calcânea (CPT 28300). Su coste estimado de bolsillo de Medicare era de 175,25 dólares, pero su plan suplementario Blue Cross Blue Shield cubría el saldo, sin ningún gasto personal.
Preguntas más frecuentes (FAQ)
Q. ¿Cuál es el papel del tendón posterior de la tibia en la función del pie?
Un. El tendón tibial posterior sostiene el arco longitudinal medial, ayuda en la inversión del pie y contribuye a la estabilidad general del pie durante el movimiento.
Q. ¿Cómo se daña el tendón tibial posterior en el PTTD?
R. El microtrauma repetido a lo largo del tiempo conduce a tendinosis, lo que provoca que el tendón pierda elasticidad y fuerza, lo que finalmente provoca un reemplazo de tejido fibrótico.
Q. ¿Qué es el signo de «demasiados dedos» en PTTD?
Un. El signo de «demasiados dedos» se refiere a la visibilidad de más de dos dedos cuando se observa desde atrás, lo que indica deformidad en el pie debido a disfunción tendinosa.
Q. ¿Qué métodos de imagen se utilizan para diagnosticar el TEPT?
R. El diagnóstico implica técnicas de imagen como radiografías, resonancias magnéticas, tomografías computarizadas y ecografías para evaluar la integridad de los tendones y la alineación del pie.
Q. ¿Cuáles son los factores de riesgo comunes para desarrollar PTTD?
R. Los factores de riesgo incluyen obesidad, diabetes, hipertensión, traumatismos previos en el pie o tobillo, envejecimiento (especialmente en mujeres mayores de 40 años), uso de esteroides y ciertas condiciones inflamatorias.
Q. ¿Cuáles son los síntomas más comunes de la disfunción del tendón tibial posterior (TEPT)?
R. Los síntomas incluyen dolor en la parte interna del tobillo, hinchazón, aspecto de pie plano, dificultad para ponerse de puntillas y una marcha alterada debido a la incapacidad de sostener adecuadamente el arco.
Q. ¿Cómo se diagnostica la disfunción del tendón tibial posterior?
R. El TEPT se diagnostica mediante un examen físico, historia clínica, pruebas de imagen como radiografías o resonancias magnéticas, y a veces una ecografía para evaluar el estado del tendón y la alineación estructural del pie.
Q. ¿Puede el TEPT afectar ambos pies?
Un. Sí, aunque el TEPT suele afectar a un pie, a veces puede desarrollarse en ambos pies, especialmente en personas con factores de riesgo subyacentes como la obesidad o la diabetes.
Q. ¿Cuáles son las etapas de la disfunción del tendón tibial posterior?
R. El TEPT se clasifica en cuatro etapas: la etapa 1 implica inflamación de tendones, la fase 2 incluye degeneración tendinosa, la fase 3 presenta deformidad del pie plano con desalineación, y la fase 4 ocurre cuando se desarrolla artritis en la articulación del tobillo debido a una disfunción prolongada.
Q. ¿Siempre es necesaria la cirugía para la disfunción posterior del tendón tibial?
R. No, la cirugía no siempre es necesaria. Los tratamientos no quirúrgicos como el reposo, las ortesis, la fisioterapia y los antiinflamatorios son eficaces en las primeras fases, mientras que la cirugía puede considerarse en fases avanzadas si las medidas conservadoras no funcionan.
Q. ¿Cómo ayudan las ortesis personalizadas a gestionar el TEPT?
R. Las ortesis personalizadas ayudan proporcionando soporte al arco, redistribuyendo el peso lejos del tendón debilitado y previniendo nuevas deformidades en el pie, mejorando finalmente la función del pie y aliviando el dolor.
Q. ¿Puede la fisioterapia ayudar con la disfunción posterior del tendón tibial?
Un. Sí, la fisioterapia puede ayudar a fortalecer el tendón tibial posterior y los músculos circundantes, mejorar la mecánica del pie y reducir el dolor mediante ejercicios y estiramientos específicos.
Q. ¿Cuál es el papel de las inyecciones de corticosteroides en el tratamiento del TEPT?
R. Las inyecciones de corticosteroides pueden utilizarse para reducir la inflamación y el dolor en el tendón, proporcionando alivio temporal, aunque no son una solución a largo plazo y deben usarse con precaución.
Q. ¿Cuánto tiempo se tarda en recuperarse de una disfunción posterior del tendón tibial?
R. El tiempo de recuperación varía según la etapa del TEPT y el método de tratamiento. El manejo no quirúrgico puede durar varios meses, mientras que la recuperación quirúrgica puede durar desde 6 meses hasta un año o más.
Q. ¿Puede la disfunción posterior del tendón tibial provocar una deformidad permanente en el pie?
Un. Si no se trata, el TEPT puede provocar deformidades permanentes en el pie, incluyendo el pie plano, desalineación del tobillo y los dedos, y artritis progresiva en la articulación del tobillo, lo que puede limitar la movilidad.
Q. ¿Qué causa la disfunción del tendón tibial posterior?
R. El uso excesivo, la degeneración o el traumatismo del tendón pueden debilitarlo y perder función, lo que puede provocar deformidades en el pie plano.
Q. ¿Es el PTTD lo mismo que el flatfoot?
R. El TEPT es una de las principales causas de flatfoot adquirido en adultos, pero no todos los casos de flatfoot resultan de disfunción tendinosa.
Q. ¿Puede el TEPT sanar sin cirugía?
Un. Sí, las primeras fases suelen mejorar con aparatos, terapia y soporte ortopédico.
Q. ¿Cuánto tiempo tarda la recuperación?
R. Los casos leves mejoran en los meses de atención constante, mientras que la recuperación quirúrgica puede durar entre seis y doce meses.
Q. ¿Se pueden afectar ambos pies?
Un. Aunque normalmente se afecta un pie, pueden ocurrir casos bilaterales, especialmente en pacientes con factores de riesgo sistémicos.
Resumen y conclusiones
La disfunción del tendón tibial posterior es una condición progresiva que debilita el tendón primario que sostiene el arco del pie. El reconocimiento temprano, el soporte ortopédico y la rehabilitación pueden prevenir deformidades graves y artritis. Cuando está avanzado, puede ser necesario reconstruir quirúrgico o fusión para restaurar la alineación y aliviar el dolor. La evaluación rápida y la intervención temprana ofrecen la mejor oportunidad para mantener la estabilidad del pie y la movilidad a largo plazo.
Perspectiva clínica y hallazgos recientes
Un estudio reciente del Journal of Biomechanics comparó a personas con PTTD con participantes sanos mientras realizaban movimientos cotidianos como subir y bajar. Utilizando captura de movimiento 3D y análisis de fuerza, los investigadores descubrieron que quienes tenían TEPT presentaban mayor eversión del tobillo, dorsiflexión del mediopié y flexión de cadera, junto con reducción de la fuerza muscular y el control para estabilizar la extremidad inferior.
Estas mecánicas alteradas aumentan la tensión en el tobillo, pie y rodilla, factores que pueden empeorar la deformidad y provocar complicaciones articulares con el tiempo.
El estudio subraya que las actividades basadas en escalones, no solo caminar, revelan déficits clave que deberían guiar la fisioterapia y el diseño ortopédico personalizados para mejorar la estabilidad y la función. («Estudio sobre la biomecánica de las extremidades inferiores en PTTD – véase PubMed.«)
¿Quién realiza este tratamiento? (Especialistas y equipo implicado)
El tratamiento lo proporcionan cirujanos ortopédicos de pie y tobillo o cirujanos podológicos. Fisioterapeutas, ortesis y especialistas en rehabilitación ayudan con el uso personalizado de férulas, el fortalecimiento y el reentrenamiento de la marcha durante la recuperación.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Deberías acudir a un especialista si tienes dolor persistente en el tobillo interno, hinchazón o aplanamiento del arco, especialmente si no puedes hacer una elevación del talón con una sola pierna o notas que tu pie rueda hacia dentro.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Busca atención urgente si se produce dolor repentino y intenso, incapacidad para soportar peso o hinchazón significativa, especialmente tras un traumatismo o una posible rotura de tendón.
¿Cómo es realmente la recuperación?
La recuperación implica una mejora gradual con terapia y férulas. Las fases iniciales se recuperan con medidas conservadoras, mientras que los casos postquirúrgicos pueden requerir meses de terapia antes de que la función completa vuelva. El calzado de soporte y las plantillas ortopédicas siguen siendo esenciales a largo plazo.
¿Qué ocurre si lo ignoras?
Ignorar el TEPT permite que la deformidad avance, lo que provoca el pie plano permanente, dolor crónico y artritis articular. Los casos avanzados suelen requerir cirugía reconstructiva compleja o de fusión para restaurar la estabilidad.
¿Cómo prevenirlo?
Mantén un peso saludable, usa calzado que te ayude y evita el uso excesivo. El estiramiento regular del tendón de Aquiles y el fortalecimiento del tendón posterior de la tibia pueden reducir el riesgo. Controlar la diabetes y la hipertensión también reduce el riesgo de degeneración tendinosa.
Nutrición y salud ósea o articular
Una dieta rica en nutrientes con calcio, vitamina D y proteínas adecuada favorece la salud de los tendones y la integridad ósea. Mantenerse hidratado y evitar fumar ayuda a mantener la circulación en el pie y el tobillo.
Modificaciones de la actividad y del estilo de vida
Participa en actividades de bajo impacto como nadar o montar en bicicleta para mantener la forma física sin sobrecargar el tendón. Aumenta gradualmente la intensidad del ejercicio, evita caminar descalzo sobre superficies duras y continúa con férulas o ortesis de apoyo según se recomiende.

