El pie caído, también llamado pie caído, es una condición en la que una persona tiene dificultad para levantar la parte delantera del pie debido a debilidad o parálisis de los músculos responsables de la dorsiflexión (levantar el pie hacia arriba). Como resultado, los dedos arrastran el suelo al caminar a menos que se utilicen movimientos compensatorios, como el levantamiento exagerado de rodillas (conocido como paso steppage). Con el tiempo, los patrones de marcha anormales pueden provocar estrés articular, desequilibrio muscular y deformidades como el acortamiento del tendón de Aquiles o la contractura equina.
¿Qué frecuencia tiene y quién la padece? (Epidemiología)
La caída del pie es un síntoma clínico relativamente común, aunque su prevalencia exacta se desconoce debido a las variaciones en las causas subyacentes y a la ausencia de un código diagnóstico específico. Los estudios estiman que hasta un 14 % de los supervivientes de ictus desarrollan caída persistente del pie, y hasta un 76 % de los pacientes con lesiones medulares experimentan algún grado de esta condición. Se observa con mayor frecuencia en adultos con trastornos neurológicos, musculares o medulares, pero puede afectar a personas de todas las edades. El nervio peroneo (peronérico) está implicado en aproximadamente el 15% de las mononeuropatías en adultos, lo que convierte a la neuropatía peronea en la causa periférica más frecuente de caída del pie.
Por qué ocurre – Causas (Etiología y Fisiopatología)
La caída del pie es un síntoma más que una enfermedad. Se debe a la debilidad o parálisis de los músculos que levantan el pie, causada por la alteración de la vía neural desde el cerebro hasta los músculos. Las causas pueden dividirse en tres grandes categorías:
- Causas centrales
Las lesiones en el cerebro o la médula espinal pueden interrumpir las vías de control motor.- Ictus (territorio de la arteria cerebral anterior)
- Tumores cerebrales o hemorragias
- Esclerosis múltiple u otras enfermedades desmielinizantes
- Lesión o inflamación de la médula espinal
Aproximadamente el 14% de los pacientes con ictus y hasta el 76% de las personas con lesiones medulares pueden experimentar caída del pie.
- Causas del nervio espinales
La compresión de la raíz nerviosa L5 por hernia discal lumbar o estenosis espinal es una causa común.- Radiculopatía L5
- Enfermedad degenerativa de la columna
- Estenosis foraminal
Alrededor del 23% de los pacientes con afectación radicular L5 desarrollan caída clínica del pie.
- Causas periféricas
La lesión del nervio peroneo es la causa aislada más frecuente de caída del pie.- Compresión en la cabeza de la fíbula (por cruzar las piernas o escaiolares apretados)
- Trauma directo o laceración
- Lesión iatrogénica durante la cirugía ortopédica
- Lesiones que ocupan el espacio como quistes ganglionares o tumores
La lesión nerviosa periférica es responsable de la mayoría de los casos de caída unilateral del pie.
- Causas sistémicas o musculares
- Neuropatía periférica relacionada con la diabetes
- Enfermedad de Charcot-Marie-Tooth
- Distrofia muscular o enfermedad de la neurona motora
- Inmovilidad prolongada o atrofia muscular
¿Cómo funciona normalmente una parte del cuerpo? (Anatomía relevante)
El movimiento normal del pie durante la caminata depende de la coordinación entre los músculos tibial anterior, extensor hallucis largo y extensor largo del dedo. Estos músculos, inervados por el nervio peroneo profundo (rama del nervio ciático), dorsiflan el tobillo para levantar el pie. El daño a este nervio o a sus conexiones centrales impide esta acción, provocando que el pie arrastre o golpee el suelo durante la marcha.
Lo que puedes sentir – Síntomas (presentación clínica)
- Dificultad para levantar la parte delantera del pie al caminar.
- Los dedos de los pies arrastran o raspan el suelo.
- Elevación exagerada de rodillas (paso de steppage).
- El pie golpea con cada paso.
- Entumecimiento o hormigueo sobre la espinilla o la parte superior del pie.
- Debilidad muscular o atrofia visible de la parte inferior de la pierna.
- En casos de larga duración, tensión y deformidad en el tendón de Aquiles.
¿Cómo encuentran el problema los médicos? (Diagnóstico e imagen)
El diagnóstico comienza con una evaluación neurológica y musculoesquelética detallada.
- Examen clínico:
- Pruebas musculares manuales (especialmente la fuerza de dorsiflexión y la inversión).
- Pruebas de reflejo (tibial posterior y reflejos de Aquiles).
- Mapeo sensorial para localizar patrones de entumecimiento.
- Observación de la mecánica de la marcha.
- Electrofisiología:
- Los estudios de conducción nerviosa (NCS) y la electromiografía (EMG) determinan si la lesión se encuentra en la raíz nerviosa, el nervio periférico o el músculo.
- El EMG puede detectar signos tempranos de lesión nerviosa antes de que sean clínicamente visibles.
- Imagen:
- La resonancia magnética del cerebro o la columna ayuda a identificar causas centrales o radiculares como hernia discal o ictus.
- La ecografía o neurografía por resonancia magnética visualiza la compresión de los nervios periféricos o lesiones quísticas.
Clasificación
La caída del pie se clasifica según el lugar de la lesión y el mecanismo subyacente:
- Central: Lesiones de la neurona motora alta (ictus, lesión medular).
- Nervio periférico: Compresión o traumatismo del nervio peroneo.
- Miopático: Enfermedad muscular primaria o degeneración.
- Funcional: Pseudo-caída de pie por disfunción psicogénica o biomecánica.
Otros problemas que pueden parecer similares (diagnóstico diferencial)
- Tendinitis o rotura peroneal
- Miastenia gravis o síndrome de Guillain-Barré
- Plexopatía lumbosasacra
- Enfermedad de la esclerosa motora (ELA)
- Trastornos funcionales de la marcha
Opciones de tratamiento
Cuidados no quirúrgicos
- Estimulación Eléctrica Funcional (FES):
Emite impulsos eléctricos para activar el nervio peroneo durante la marcha. Mejora la velocidad de la marcha y reduce el esfuerzo; Efectivo en caída del pie post-ictus y relacionada con la esclerosis múltiple. Los usuarios a largo plazo suelen mantener los beneficios durante más de una década. - Inyecciones de toxina botulínica:
Reduce la espasticidad en casos de lesiones de la neurona motora superior (como el ictus), especialmente cuando se combina con estiramientos y fisioterapia. - Dispositivos ortopédicos (AFO):
Las ortesis tobillo-pie mantienen la posición del pie y evitan tropezar. Aunque proporcionan apoyo inmediato, algunos pacientes reportan alteraciones en la marcha o irritación cutánea. - Rehabilitación:
- Ejercicios de fortalecimiento para el tibial anterior y los dorsiflexores.
- Entrenamiento de la marcha para evitar movimientos compensatorios.
- Terapia de equilibrio y propiocepción.
- Estiramiento para prevenir la contractura de Aquiles.
Intervenciones quirúrgicas
- Descompresión o neurolisis: La descompresión temprana de los nervios peroneos comprimidos (en 48 horas) da los mejores resultados.
- Cirugía de columna: Indicado para hernia discal lumbar o estenosis que causa compresión del nervio L5.
- Reparación o injerto de nervios periféricos: Usado para heridas agudas; los injertos de más de 6 cm tienen un éxito reducido.
- Transferencia de tendones: Para el daño nervioso irreversible, el tendón tibial posterior se redirige a través de la membrana interósea para restaurar la dorsiflexión. Los pacientes suelen recuperar alrededor del 30% de la fuerza normal de dorsiflexión pero experimentan una mejora funcional importante.
Recuperación y qué esperar después del tratamiento
La recuperación depende de la causa y del momento de la intervención.
- Las lesiones leves del nervio peroneo pueden recuperarse en un plazo de 6 a 12 semanas.
- Tras la descompresión o reparación, la regeneración nerviosa ocurre aproximadamente 1 mm al día.
- Las lesiones crónicas o centrales pueden provocar debilidad parcial o permanente, requiriendo soporte ortopédico o funcional a largo plazo.
Posibles riesgos o efectos secundarios (complicaciones)
- Debilidad o parálisis permanente si el daño nervioso es grave o no tratado.
- Contractura del tendón de Aquiles por flexión plantar crónica.
- Llagas por presión cutánea por el uso prolongado de ortesis.
- Problemas de equilibrio o distensión compensatoria en rodilla y cadera.
Perspectivas a largo plazo (pronóstico)
El pronóstico depende de la etiología y la prontitud del tratamiento. Las lesiones por compresión agudas tratadas a tiempo pueden recuperarse completamente. El daño nervioso crónico o las lesiones centrales (ictus, ELA) pueden provocar discapacidad persistente. La transferencia de tendones y la FES pueden restaurar la marcha funcional incluso cuando la recuperación completa del nervio no es posible.
Gastos de bolsillo
Medicare
Código CPT 64708 – Neuroplastia, nervio periférico mayor (por ejemplo, descompresión o neurolisis del nervio peroneo común): 119,08 $
Código CPT 64910 – Reparación nerviosa con conducto sintético o injerto de vena (para procedimientos de injerto nervioso): $178.73
Código CPT 27691 – Transferencia o trasplante de un solo tendón, pierna (por ejemplo, transferencia posterior del tendón tibial para caída del pie): $175.25
Medicare Parte B suele cubrir el 80% del coste aprobado de estos procedimientos una vez que se ha cumplido tu franquicia anual, dejándote responsable del 20% restante. Los planes de seguro complementario como Medigap, AARP o Blue Cross Blue Shield suelen cubrir ese 20%, minimizando o eliminando los gastos de bolsillo de las cirugías aprobadas por Medicare. Estos planes están diseñados para trabajar junto con Medicare y cubrir la brecha de cobertura.
Si tienes un seguro secundario como TRICARE, un plan basado en el empleador o la Administración de Salud de Veteranos, actúa como pagador secundario. Estos planes suelen cubrir cualquier saldo restante, incluyendo coseguros o franquicias pequeñas, que suelen oscilar entre 100 y 300 dólares dependiendo de tu plan y red de proveedores.
Indemnización por accidente laboral
Si tu caída del pie es causada o agravada por una lesión laboral, la Compensación Laboral cubrirá todos los gastos médicos, incluyendo descompresión nerviosa, transferencia de tendones e injertos si es necesario. No tendrás gastos de tu bolsillo, ya que la aseguradora de tu empleador cubre directamente todos los procedimientos aprobados.
Seguro sin culpa
Si la condición de tu caída del pie resultó de un accidente de tráfico, el seguro sin culpa normalmente cubrirá el coste total de tu tratamiento, incluyendo cirugía, rehabilitación y visitas de seguimiento. El único posible coste de su bolsillo puede ser una pequeña franquicia o copago, dependiendo de tu póliza de seguro.
Ejemplo
Mark Daniels desarrolló caída del pie tras una lesión nerviosa y se sometió a una transferencia posterior del tendón tibial (CPT 27691) con un coste estimado de bolsillo de Medicare de 175,25 dólares. Como Mark tenía seguro suplementario a través de AARP Medigap, su saldo restante estaba completamente cubierto, dejándole sin gastos de bolsillo para su tratamiento.
Preguntas más frecuentes (FAQ)
Q. ¿Qué es la caída del pie?
R. La caída del pie es una condición en la que el paciente no puede levantar la parte delantera del pie, lo que dificulta la marcha y una marcha con pasos altos.
Q. ¿Qué causa la caída del pie?
R. La caída del pie es causada por debilidad o parálisis de los músculos implicados en levantar el pie, a menudo debido a lesiones nerviosas, trastornos musculares o condiciones del sistema nervioso central.
Q. ¿Cuáles son los síntomas más comunes de la caída del pie?
R. Los síntomas incluyen dificultad para levantar la parte delantera del pie, arrastre de los dedos al caminar, paso alto, entumecimiento en la parte superior del pie o en los dedos de los pies, y posible atrofia muscular en la pierna inferior.
Q. ¿Qué nervio está más implicado en la caída del pie?
Un. El nervio peroneo está más comúnmente implicado en la caída del pie.
Q. ¿Qué condiciones pueden provocar daño en el nervio peroneo que provoca caída del pie?
R. Las condiciones incluyen traumatismos, compresión en la cabeza de la peroné, cruce prolongado de piernas, arrodillarse o sentadillas, así como condiciones sistémicas como la diabetes.
Q. ¿Pueden los problemas de columna causar caída del pie?
Un. Sí, afecciones espinales como hernias discales o estenosis espinal que afectan a las raíces nerviosas L4-L5 pueden provocar caída del pie.
Q. ¿Cómo se diagnostica la caída del pie?
R. El diagnóstico implica un examen clínico, historia clínica del paciente, electromiografía (EMG), estudios de conducción nerviosa e imágenes como la resonancia magnética.
Q. ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la caída del pie?
R. Las opciones de tratamiento incluyen fisioterapia, uso de férulas, medicación, estimulación nerviosa y, en algunos casos, intervención quirúrgica.
Q. ¿Qué tipo de férula se utiliza para el foot drop?
Un. La ortesis tobillo-pie (AFO) se utiliza comúnmente para apoyar el pie y mejorar la marcha.
Q. ¿Cuándo se considera la cirugía para el foot drop?
R. La cirugía se considera cuando no hay mejoría con el tratamiento conservador, o si hay una lesión compresiva o nerviosa que requiere reparación quirúrgica.
Q. ¿Se puede revertir la caída del pie?
Un. El pronóstico depende de la causa; Algunos pacientes se recuperan completamente con tratamiento, mientras que otros pueden presentar síntomas persistentes que requieren un manejo a largo plazo.
Q. ¿Qué son las cirugías de transferencia de tendones en foot drop?
R. Las cirugías de transferencia de tendones consisten en redirigir tendones funcionales para reemplazar la acción de los músculos paralizados, normalmente trasladando el tendón posterior del tibial al dorso del pie.
Q. ¿Cómo es la recuperación tras la cirugía de la caída del pie?
R. La recuperación incluye inmovilización seguida de fisioterapia para reentrenar la nueva función tendinosa y mejorar la marcha.
Q. ¿Puede la caída del pie afectar a ambas piernas?
Un. Aunque normalmente afecta a una pierna, ciertas condiciones sistémicas o neurológicas pueden provocar caída bilateral del pie.
Q. ¿Qué papel juega la fisioterapia en el tratamiento de la caída del pie?
R. La fisioterapia ayuda a fortalecer los músculos, mejorar la marcha y mantener la flexibilidad articular, algo esencial tanto en el manejo conservador como postoperatorio.
Resumen y conclusiones
La caída del pie es un síntoma de disfunción neurológica o muscular que dificulta levantar la parte delantera del pie. Puede ser consecuencia de un ictus, compresión nerviosa o lesión periférica. El diagnóstico rápido y el tratamiento dirigido son esenciales para la recuperación. Las medidas conservadoras como las ortesis, la fisioterapia y la estimulación eléctrica suelen mejorar la función, mientras que la cirugía se reserva para lesiones estructurales o nerviosas irreversibles. Un enfoque multidisciplinar que combina neurología, ortopedia y rehabilitación garantiza resultados óptimos.
Perspectiva clínica y hallazgos recientes
Un metaanálisis de 2025 publicado en el Journal of Stroke and Cerebrovascular Diseases evaluó 37 ensayos controlados aleatorizados que involucraron a más de 2.300 pacientes con ictus y caída del pie. El estudio encontró que la estimulación eléctrica (EE), especialmente cuando se combina con la rehabilitación convencional, mejoró significativamente la dorsiflexión del tobillo y la función motora de las extremidades inferiores en comparación con la terapia estándar sola.
Entre los distintos tipos de estimulación, la electroacupuntura (EA) mostró el mayor beneficio global, seguida por la estimulación transcraneal por corriente continua (tDCS) y la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS). El ES fue más efectivo durante la fase de recuperación (1–6 meses tras el ictus), donde la respuesta muscular y nerviosa es óptima.
Estos hallazgos destacan que el uso temprano y dirigido de la ES —especialmente la electroacupuntura— puede mejorar la recuperación de la marcha y los resultados funcionales en pacientes que experimentan caída del pie tras un ictus. («Estudio sobre terapias de estimulación eléctrica para la caída del pie tras un ictus – véase PubMed.«)
¿Quién realiza este tratamiento? (Especialistas y equipo implicado)
Foot drop está gestionado por un equipo multidisciplinar que incluye neurólogos, ortopédicos o neurocirujanos, y especialistas en medicina física y rehabilitación.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Busca una evaluación si tienes debilidad repentina o progresiva, entumecimiento o dificultad para levantar el pie al caminar. El diagnóstico precoz es crucial para prevenir daños permanentes.
¿Cuándo acudir a urgencias?
Acude a urgencias si el pie cae de forma repentina tras un traumatismo, dolor de espalda intenso o síntomas neurológicos como entumecimiento, incontinencia o parálisis; estos pueden indicar una emergencia espinal.
¿Cómo es realmente la recuperación?
La recuperación puede tardar semanas o meses, dependiendo de la causa. Las medidas conservadoras ayudan a que los casos leves se recuperen completamente, mientras que la reparación nerviosa o transferencia de tendones restaura la capacidad funcional de caminar en los casos crónicos.
¿Qué ocurre si lo ignoras?
La caída del pie sin tratar puede provocar deformidades permanentes, desequilibrios crónicos de la marcha, caídas y contracturas articulares. La intervención temprana mejora enormemente las posibilidades de recuperación.
¿Cómo prevenirlo?
- Evita cruzar las piernas o arrodillarse durante mucho tiempo.
- Mantén una postura adecuada y la mecánica corporal durante el trabajo y el deporte.
- Gestiona la diabetes y otras condiciones sistémicas que dañan los nervios.
- Lleva equipo de protección para prevenir lesiones en las piernas o rodillas.
Nutrición y salud ósea o articular
Una dieta equilibrada rica en vitaminas del grupo B, calcio, vitamina D y ácidos grasos omega-3 favorece la salud nerviosa y muscular. Evita el consumo excesivo de alcohol y fumar, ambos factores que dificultan la regeneración nerviosa.
Modificaciones de la actividad y del estilo de vida
Durante la recuperación, evita actividades de alto impacto que sobrecargan la parte inferior de la pierna. Reintroduce gradualmente el paseo o el ciclismo bajo supervisión. Estirar el tendón de Aquiles y fortalecer los dorsiflexores ayuda a mantener la movilidad y a prevenir la recurrencia de la contractura.

