Comparación de los enfoques anterior y posterior para el manejo de la osificación del ligamento longitudinal posterior en la columna cervical

Anatomía funcional

El ligamento longitudinal posterior (PLL) recorre la parte posterior de los cuerpos vertebrales dentro del canal espinal. Su función principal es estabilizar la columna, evitar una flexión excesiva y proteger la médula espinal de la presión externa. Sin embargo, en ciertas condiciones como la osificación del ligamento longitudinal posterior (LPP), este ligamento comienza a calcificarse y endurecerse, comprimiendo la médula espinal o las raíces nerviosas.

La OPLL es una enfermedad caracterizada por la calcificación gradual y endurecimiento del PLL, lo que conduce al estrechamiento del canal espinal y al potencial de graves consecuencias neurológicas.

Biomecánica o Fisiología

En la OPLL, el proceso de calcificación afecta a la elasticidad y flexibilidad normales de la PLL, afectando su capacidad para amortiguar y proteger la médula espinal. Esto provoca un estrechamiento del canal espinal y la compresión de las raíces nerviosas o de la propia médula espinal. Con el tiempo, el aumento de la presión puede provocar síntomas como dolor, entumecimiento y debilidad, especialmente en los brazos, manos y piernas.

Variantes y anomalías comunes

OPLL tiene una prevalencia más alta en poblaciones asiáticas, con estudios que muestran una tasa de hasta el 3%, en comparación con tasas más bajas en Norteamérica y Europa (0,1%–1,7%). Aunque la condición puede presentarse en personas de cualquier edad, es más común en adultos de entre 40 y 70 años. Puede afectar a cualquier segmento de la columna, aunque la columna cervical (región del cuello) suele estar más afectada.

La causa exacta de la OPLL aún no se comprende completamente, pero se cree que factores genéticos, la edad y el estrés mecánico en la columna contribuyen a su desarrollo.

Relevancia clínica

La OPLL es una condición importante a diagnosticar porque puede provocar un deterioro neurológico significativo si no se trata. La enfermedad suele causar síntomas como dolor de cuello, dolor irradiado, debilidad y entumecimiento en las extremidades.

A medida que el ligamento se osifica, reduce el espacio para la médula espinal, lo que conduce a mielopatía espondilótica cervical — una condición que afecta la función de la médula espinal. En casos graves, un OPLL no tratado puede provocar una discapacidad permanente, incluyendo pérdida de control motor y disfunción intestinal/vesiga.

Visión general de la imagen

La resonancia magnética es la modalidad de imagen más común utilizada para evaluar la OPLL y el grado de compresión de la médula espinal. Proporciona una visión clara del ligamento osificado, el estrechamiento del canal espinal y el impacto en la médula espinal. Las tomografías computarizadas también pueden ser útiles para visualizar el ligamento calcificado y evaluar la afectación ósea.

Además de la resonancia magnética y la tomografía computarizada, se pueden utilizar radiografías para evaluar la alineación general de la columna vertebral y detectar cambios en los cuerpos vertebrales.

Afecciones asociadas

La OPLL suele asociarse con otras condiciones, incluyendo:

  • Espondilosis cervical – degeneración relacionada con la edad de los discos intervertebrales y las articulaciones facetarias.
  • Estenosis espinal – estrechamiento del canal espinal.
  • Hernias discales – discos abultados o rotos que pueden comprimir las raíces nerviosas.
  • Espondilolistesis – deslizamiento de una vértebra sobre otra, contribuyendo a la inestabilidad espinal.

Estas condiciones pueden agravar aún más los síntomas y complicar el tratamiento de la LPP.

Aplicaciones quirúrgicas o de diagnóstico

A menudo se requiere intervención quirúrgica para pacientes con mielopatía espondilótica cervical moderada a grave causada por la LOP. El objetivo de la cirugía es doble:

  1. Para aliviar la presión sobre la médula espinal o las raíces nerviosas.
  2. Para mantener o restaurar la estabilidad de la columna.

Los enfoques anterior y posterior son las dos técnicas quirúrgicas principales utilizadas para tratar la LPP. Un abordaje anterior suele implicar corpectomía (extirpación del cuerpo vertebral) o discectomía con fusión, mientras que el abordaje posterior suele implicar laminectomía o laminoplastia.

Aproximación Anterior: Se prefiere en casos donde la FIL afecta a menos de 3-4 vértebras o cuando el grosor del ligamento es inferior a 5-6 mm. Este método proporciona una descompresión directa de la médula espinal y se ha asociado con mejores resultados postoperatorios en términos de recuperación funcional.

Aproximación posterior: Se utiliza típicamente en casos más extensos, incluyendo cuando el OPLL afecta a varios niveles o cuando la razón de ocupación del canal espinal supera el 60%. Generalmente es menos complejo que el abordaje anterior, pero puede estar asociado a un mayor dolor axial en el cuello tras la operación.

Prevención y mantenimiento

Dado que la OPLL es una enfermedad degenerativa con predisposición genética, la prevención es limitada. Sin embargo, la detección precoz mediante estudios regulares de imagen en poblaciones de alto riesgo (como individuos con antecedentes familiares de OPLL) puede ayudar a controlar la enfermedad antes de que progrese a mielopatía grave.

Los pacientes pueden beneficiarse de la fisioterapia regular, que puede ayudar a fortalecer los músculos alrededor de la columna cervical, mejorar la postura y reducir la carga sobre las estructuras afectadas.

Resumen y principales conclusiones

La EPIO es una enfermedad de la columna cervical en la que el ligamento longitudinal posterior se calcifica gradualmente, causando compresión de la médula espinal o de las raíces nerviosas. La intervención quirúrgica suele ser necesaria para pacientes con síntomas moderados a graves, utilizándose comúnmente tanto los enfoques anterior como posterior.

Aunque el abordaje anterior tiende a ofrecer una mejor recuperación funcional, se asocia con tasas de complicaciones más altas. Independientemente de la técnica quirúrgica, la intervención temprana es clave para preservar la función y mejorar los resultados en los pacientes con LPP.

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Dr. Vedant Vaksha

Dr. Vedant Vaksha MD

Soy Vedant Vaksha, cirujano especialista en columna vertebral, deportes y artroscopia formado en Complete Orthopedics. Atiendo a pacientes con dolencias en el cuello, la espalda, los hombros, las rodillas, los codos y los tobillos. Apruebo personalmente este contenido y he escrito la mayor parte de él yo mismo.

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