Visión general
Gestionar fracturas cervicales y lesiones discales era difícil antes del desarrollo de métodos de tratamiento seguros. Los cirujanos usaban principalmente tiras de tracción, yesos y aparatos ortopédicos, evitando la cirugía siempre que podían. La estabilización de segmentos espinales anormales no era habitual, y las zonas inaccesibles suponían dificultades para tratar infecciones y tumores.
Aunque los avances quirúrgicos han mejorado las opciones de tratamiento, los métodos tradicionales siguen teniendo un papel importante. El artículo busca describir los enfoques actuales, dejando su efectividad para ser evaluada en el futuro. Los cirujanos deben considerar sus habilidades y las circunstancias para determinar el enfoque óptimo para cada paciente.
Beneficios de la estabilización interna para luxaciones, fracturas y dislocaciones de fractura de la columna cervical
El enfoque conservador para el manejo de fracturas cervicales suele descuidar a pacientes con columnas inestables que aún no han experimentado lesiones en la médula o la raíz. Tampoco aborda el problema del dolor en la raíz cervical. Los ligamentos desgarrados suelen ser más débiles, lo que aumenta el riesgo de subluxación tardía.
Proteger a los pacientes de lesiones adicionales en la corda es crucial, incluso si la mayoría de las fracturas acaban estabilizándose. Identificar ligamentos inestables mediante radiografías es complicado, y determinar el momento adecuado para retirar las medidas de protección supone una decisión complicada.
La posible inestabilidad mecánica surge tras dislocaciones, fracturas o dislocaciones de fractura en la columna cervical, lo que supone riesgos para estructuras importantes. Para abordar esto, es sensato y seguro estabilizar internamente los segmentos espinales afectados mediante alambres y injertos óseos tras una reducción precisa.
Este enfoque protege la médula espinal estableciendo estabilidad mediante el uso de hueso estabilizado. No se recomienda no tratar lesiones no reducidas o inestables y dolores persistentes en las raíces.
Sin embargo, es fundamental evaluar cada caso individualmente y contemplar intervenciones quirúrgicas que limiten los movimientos de cabeza y cuello según indicaciones específicas. Los esfuerzos colaborativos entre cirujanos neurológicos y ortopédicos pueden lograr mejores resultados al tratar estas complejas preocupaciones.
Manejo de fracturas y luxaciones en la columna cervical
Manejo del paciente
El médico responsable toma mucha precaución al tratar con un paciente sospechoso de una lesión cervical, ya que se desconoce el nivel exacto de inestabilidad. Antes de realizar exámenes radiográficos, la cabeza del paciente se apoya con cinco a diez libras de tracción cabeza-cabestro, una férula u otro soporte externo en posición neutral.
Si hay indicios claros de daño en la médula espinal, las pinzas deben aplicarse rápidamente bajo anestesia local. La tracción debe aplicarse recta, aproximadamente entre 10 y 15 libras, hasta obtener las radiografías.
Roentgenogramas
Al tratar con un paciente en urgencias, es de suma importancia minimizar su movimiento durante la realización de radiografías (roentgenogramas). El médico responsable debe mantener cuidadosamente la alineación de la cabeza y el cuerpo durante el proceso de imagen. Para asegurar una visualización precisa de las vértebras, es necesario obtener vistas claras de anteroposterior, lateral, oblicuo y boca abierta.
Normalmente, esto se puede lograr posicionando las extremidades superiores del paciente junto a su cuerpo, aplicando una tracción suave y ejerciendo tracción recta sobre la cabeza para bajar los hombros.
Mecanismo de las lesiones
Evaluando meticulosamente el historial médico del paciente, examinando las lesiones en la cabeza y examinando los resultados de las radiografías, es posible determinar el mecanismo preciso de la lesión y discernir los ligamentos afectados. Evidentemente, las fracturas y dislocaciones por compresión anterior se manifiestan de forma más prominente, mientras que las lesiones por hiperextensión pueden ser menos visibles.
Las lesiones por flexión suelen mostrar fragmentación y compresión anterior, mientras que las lesiones verticales y de extensión tienden a provocar fragmentación de masa lateral y alteraciones en los ángulos de las facetas afectadas, que ocasionalmente pueden asemejarse a lesiones por flexión.
Tracción esquelética
En situaciones de incertidumbre, emplear tracción craneal es un método beneficioso para proteger la médula espinal. El uso de pinzas está justificado para fracturas, luxaciones o lesiones destructivas que resulten en angulación o subluxación de las vértebras cervicales, especialmente cuando hay daño en la médula espinal o la raíz.
La aplicación de las pinzas puede realizarse cómodamente bajo anestesia local, sin necesidad de movimiento del paciente. Para asegurar un ambiente estéril, las pinzas pueden mantenerse firmemente en su posición durante un periodo prolongado. El manejo de los pacientes en tracción craneal se realiza mejor utilizando camas giratorias, ya que permiten una atención más cómoda.
En casos de fracturas por flexión acompañadas de luxaciones bilaterales de facetas, el desacoplamiento suele requerir entre 25 y 40 libras de tracción, seguido de una reducción mediante una fuerza de tracción más ligera. Para lesiones por extension, hiperextensión y verticales, 20 libras de tracción recta suelen ser suficientes para reducir, con una posterior reducción a 10 libras para el mantenimiento.
Reducción abierta y fusión sin laminectomía
Reducir la luxación unilateral de facetas, que implica una combinación de flexión y rotación, resulta complicado al emplear tracción craneal y puede pasar desapercibido sin una visión clara del oblicuo.
Se recomienda la implementación temprana del método de Rogers para la reducción abierta, especialmente en casos con dolor radicular severo y evidente. Si la reducción es exitosa y hay mejoría en los signos neurológicos sin obstrucción del líquido cefalorraquídeo, un enfoque no quirúrgico se convierte en una opción factible. Mantener la tracción hasta alcanzar la mejora máxima permite la estabilización posterior mediante la aplicación de un yeso cabeza-cuerpo.
Emplear fijación interna mediante el método de Rogers ofrece diversas ventajas, como una disminución de la deformidad, alivio de la presión sobre la médula espinal y las raíces nerviosas, recuperación más temprana de la movilidad y una mejor protección de la médula espinal y las estructuras relacionadas.
Estabilización post-reducción y laminectomía
Cuando la reducción no tiene éxito y los síntomas persisten, incluyendo dolor en la raíz nerviosa, falta de recuperación de la médula espinal, empeoramiento de los signos o cuadriplejía, un enfoque no quirúrgico ofrece mínimas perspectivas de mejora del paciente. La laminectomía, la reducción abierta y la estabilización interna son las opciones preferidas cuando pueden realizarse.
La estabilización interna mejora la atención de enfermería al aliviar la tracción de las raíces nerviosas y permite la eliminación más temprana del soporte externo, mejorando así el bienestar psicológico. La estabilización interna reduce el riesgo de subluxación y daño adicional en la médula espinal. Aunque puede existir la posibilidad de un aumento de la mortalidad entre los cuadripléjicos operados, las ventajas de este enfoque superan los riesgos potenciales.
Fusión occipitocervical
Las fracturas que afectan al proceso odontoide suelen presentar una cicatrización subóptima y son susceptibles a desplazamientos sin esfuerzo, lo que conduce a una probabilidad significativa de complicaciones neurológicas.
Aunque el uso de tracción puede ayudar a reducir la lesión, existe una mayor probabilidad de dislocación posterior en comparación con lesiones que requieren una reducción menos sencilla. La fusión occipitocervical es necesaria en tumores en casos específicos. Forsythe señaló que incorporar C-3 en el procedimiento de fusión mejora la estabilidad de las fracturas occipitales.
Fusión cervical anterior
En las últimas dos décadas, han surgido una serie de procedimientos consolidados para abordar el dolor y los problemas neuronales asociados a las afecciones de las vértebras cervicales. Estos incluyen foramenotomía o desmantelamiento posterior para el dolor radicular causado por la protrusión del disco cervical, laminectomía y sección del ligamento dentado para compresión de la médula espinal, y fusión posterior para el dolor derivado de la inestabilidad cervical.
Además, la fusión cervical anterior es un procedimiento común en pacientes que experimentan dolor de cuello, síntomas irradiados y signos de degeneración discal. Se han observado resultados óptimos en casos confinados a uno o dos segmentos de las vértebras cervicales inferiores.
El procedimiento se realiza bajo anestesia general con intubación endotraqueal. Se realiza una incisión sobre la clavícula izquierda para alcanzar las vértebras cervicales. Se utilizan agujas de punción lumbar para evaluar el estado de los espacios discales afectados.
Se extrae material degenerado e inserta un injerto de la cresta ilíaca para reparar los discos. La incisión se cierra y el paciente permanece en posición supina durante 24 horas. Se permite la marcha tras 48 horas y se lleva una férula cervical durante tres meses. Las complicaciones son poco frecuentes y pueden evitarse con una técnica quirúrgica meticulosa.
Biopsia de la columna cervical anterior, escisión de espolones y curetage
El acceso a toda la vértebra cervical es posible mediante la técnica de incisión longitudinal descrita. Este enfoque permite realizar diversos procedimientos como limpiar infecciones, extirpar tumores y realizar drenajes. La excisión de tumores localizados en las vértebras C1 y C2 puede realizarse a través de la faringe. La extracción de espolones puede aliviar la disfagia causada por la interferencia cricofaríngea.
Un examen y una imagen exhaustivos son vitales para confirmar la asociación entre el espolón y las dificultades para tragar. Un manejo eficaz requiere la colaboración entre otorrinolaringólogos, radiólogos y cirujanos ortopédicos.
¿Tienes más preguntas?
¿En qué consiste el proceso de la cirugía de columna cervical?
El proceso consiste en hacer una incisión para acceder a la columna cervical, estabilizar la zona afectada con herramientas como tornillos o placas, y a veces realizar una fusión para favorecer la cicatrización ósea.
¿Cuánto dura el periodo de recuperación tras una cirugía de columna cervical?
La recuperación puede variar, pero la mayoría de los pacientes puede esperar un periodo de inmovilización seguido de fisioterapia gradual. La recuperación completa puede llevar varios meses.
¿Cuáles son los riesgos de la cirugía de la columna cervical?
Los riesgos incluyen infección, sangrado, lesión nerviosa, daño en la médula espinal y complicaciones relacionadas con la anestesia.
¿Qué tipo de fisioterapia se recomienda después de una cirugía de columna cervical?
La fisioterapia se centra en restaurar el rango de movimiento, fortalecer los músculos del cuello y mejorar la función y movilidad generales.
¿Cómo puedo evitar una lesión adicional en mi columna cervical después de la cirugía?
Las medidas preventivas incluyen evitar actividades de alto impacto, mantener una buena postura y seguir las directrices de tu cirujano para la actividad y la rehabilitación.
¿Existen efectos a largo plazo en las lesiones de la columna cervical?
Los efectos a largo plazo pueden incluir dolor crónico, movilidad limitada y, en algunos casos, déficits neurológicos permanentes si la médula espinal estaba afectada
¿Cuál es la tasa de éxito de la cirugía de columna cervical?
Las tasas de éxito pueden variar según el procedimiento específico y los factores individuales del paciente, pero muchos experimentan un alivio significativo del dolor y una mayor estabilidad.
¿Cuáles son las indicaciones de la fusión occipitocervical?
Las indicaciones incluyen inestabilidad debida a fracturas, tumores, infecciones o condiciones degenerativas graves que afectan al occipital y a la parte superior de la columna cervical.
¿Cuáles son las posibles complicaciones de la fusión cervical anterior?
Las posibles complicaciones incluyen infección, fallo del injerto, daño nervioso y dificultad para tragar o hablar.
¿Cuál es el papel de la fusión cervical anterior en el tratamiento?
La fusión cervical anterior se utiliza para tratar afecciones como la enfermedad degenerativa de discos, hernias discales e inestabilidad cervical mediante la extracción del disco dañado y la fusión de las vértebras adyacentes.
¿Cómo ayuda la tracción esquelética en las lesiones de la columna cervical?
La tracción ósea ayuda alineando la columna vertebral, reduciendo fracturas o luxaciones, y aliviando la presión sobre la médula espinal y las raíces nerviosas.
¿Cuándo está indicada la laminectomía para lesiones de la columna cervical?
La laminectomía se indica cuando hay una compresión persistente de la médula espinal o de la raíz nerviosa que no responde a tratamientos no quirúrgicos.
¿Cuál es el método de Rogers para la reducción abierta?
El método de Rogers consiste en acceder quirúrgicamente a la columna vertebral para reducir manualmente las dislocaciones y estabilizar las vértebras mediante técnicas de fijación interna.
¿Cómo se gestionan las lesiones de la raíz nerviosa en la columna cervical?
El manejo incluye tratamientos conservadores como medicamentos y fisioterapia, y intervenciones quirúrgicas si hay compresión nerviosa significativa o síntomas persistentes.
¿Pueden las lesiones en la columna cervical causar una discapacidad permanente?
En casos graves, especialmente con afectación de la médula espinal, las lesiones cervicales pueden provocar una discapacidad permanente, incluida la parálisis. Un tratamiento temprano y adecuado es fundamental para minimizar estos riesgos.
¿Cuál es el pronóstico para los pacientes con fracturas de la columna cervical?
El pronóstico depende de la gravedad de la lesión, la rapidez del tratamiento y la salud general del paciente. La intervención temprana y un manejo adecuado pueden conducir a buenos resultados.

