{"id":69328,"date":"2025-09-19T05:32:12","date_gmt":"2025-09-19T05:32:12","guid":{"rendered":"https:\/\/cortho.org\/case-studies\/manejo-de-la-necrosis-avascular-de-la-cadera-izquierda-en-un-hombre-de-40-anos\/"},"modified":"2026-01-02T15:48:18","modified_gmt":"2026-01-02T15:48:18","slug":"manejo-de-la-necrosis-avascular-de-la-cadera-izquierda-en-un-hombre-de-40-anos","status":"publish","type":"case-studies","link":"https:\/\/www.cortho.org\/es\/estudios-de-caso\/cadera\/manejo-de-la-necrosis-avascular-de-la-cadera-izquierda-en-un-hombre-de-40-anos\/","title":{"rendered":"Manejo de la necrosis avascular de la cadera izquierda en un hombre de 40 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"\n<p>Un paciente masculino de 40 a\u00f1os acudi\u00f3 a nuestra consulta con quejas de un dolor empeorado en <a href=\"https:\/\/www.cortho.org\/es\/service\/dolor-tras-un-reemplazo-de-cadera-2\/\">la cadera<\/a> izquierda. El dolor comenz\u00f3 de forma insidiosa hace 4 a\u00f1os y fue progresando gradualmente. El dolor estaba asociado a una cojera y rigidez en la cadera izquierda. El paciente caminaba en ese momento usando un bast\u00f3n como dispositivo de asistencia.   <\/p>\n\n<p>El paciente era un exalcoh\u00f3lico y fue ingresado en un centro de rehabilitaci\u00f3n tres veces. Era un gran bebedor que consum\u00eda m\u00e1s o menos un cuarto de botella de whisky cada d\u00eda durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os. Anteriormente ten\u00eda antecedentes de hemorragias g\u00e1stricas y hospitalizaci\u00f3n por electrolitos alterados.  <\/p>\n\n<p>Hab\u00eda dejado con \u00e9xito el alcohol tras su \u00faltima visita al centro de rehabilitaci\u00f3n. Actualmente viv\u00eda con su madre. Trabajaba como desarrollador de software y no pod\u00eda desplazarse a su trabajo debido al dolor y rigidez en la cadera.  <\/p>\n\n<p>El dolor se localizaba en la ingle izquierda y se irradiaba por la parte interna de la rodilla izquierda. El dolor se describ\u00eda como una molestia sorda de car\u00e1cter propio. La intensidad se report\u00f3 de moderada a grave (8\/10).  <\/p>\n\n<p>No pod\u00eda realizar sus actividades diarias. Su tolerancia al caminar se redujo a menos de dos manzanas debido al dolor. Le resultaba dif\u00edcil mantenerse de pie durante largos periodos de tiempo. El dolor era peor al agacharse, levantarme de una silla, agacharme, sentarme con las piernas cruzadas. \u00daltimamente le costaba incluso atarse los cordones de los zapatos.    <\/p>\n\n<p>La cojera coincidi\u00f3 con el dolor. Sinti\u00f3 que se desv\u00eda hacia el lado izquierdo. La cojera se intensificaba por la intensidad creciente del dolor. Llevaba usando un bast\u00f3n durante el \u00faltimo a\u00f1o.   <\/p>\n\n<p>Neg\u00f3 cualquier historial de ca\u00eddas o traumatismos. No ten\u00eda antecedentes de cirug\u00edas en la cadera ni de trastornos sangu\u00edneos. Anteriormente consult\u00f3 a otro m\u00e9dico que le recet\u00f3 bisfosfonatos y analg\u00e9sicos. Actualmente estaba tomando omeprazol, alendronato y suplementos para el h\u00edgado.   <\/p>\n\n<p>En el examen f\u00edsico, se observ\u00f3 que su andar era ant\u00e1lgico con una fase de postura reducida y un movimiento brusco en el lado izquierdo. Ambos hombros, espinas il\u00edacas, r\u00f3tula y mal\u00e9olo estaban al mismo nivel. No hubo exageraciones sobre la lordosis lumbar. No hab\u00eda escoliosis funcional o estructural.   <\/p>\n\n<p>No hab\u00eda cicatriz, sinusis ni enrojecimiento en la cadera izquierda. Hab\u00eda sensibilidad en la l\u00ednea anterior izquierda de la cadera. No hab\u00eda plenitud en el tri\u00e1ngulo de Scarpa. En la palpaci\u00f3n digital, ambos troc\u00e1nteres mayores estaban al mismo nivel. No hubo ensanchamiento ni engrosamiento del troc\u00e1nter mayor.    <\/p>\n\n<p>El rango de movimiento de la cadera izquierda se redujo en la rotaci\u00f3n interna y la abducci\u00f3n. No hab\u00eda deformidades fijas, pero el movimiento se redujo a consecuencias del dolor. La flexi\u00f3n estuvo presente de 0 a 130 grados, extensi\u00f3n de 0 a 5 grados, abducci\u00f3n de 0 a 40 grados, abducci\u00f3n de 0 a 10 grados. Los movimientos rotacionales eran notablemente dolorosos.   <\/p>\n\n<p>El examen de la cadera contralateral fue normal. El examen de la zona lumbar, las rodillas bilaterales y los tobillos fue normal. No hab\u00eda evidencia de d\u00e9ficit neurol\u00f3gico distal. Los pulsos bilaterales en las extremidades inferiores fueron palpables y comparables.   <\/p>\n\n<p>Se obtuvo un estudio de imagen en forma de rayos X que mostr\u00f3 una marcada obliteraci\u00f3n del espacio articular. Se perdi\u00f3 el contorno esf\u00e9rico normal de la cabeza del f\u00e9mur. Hubo cambios degenerativos marcados que sugieren artritis. Se sospech\u00f3 <a href=\"https:\/\/www.cortho.org\/es\/cadera\/necrosis-avascular\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">necrosis avascular<\/a> de la articulaci\u00f3n de la cadera izquierda con antecedentes positivos de abuso de alcohol.  <\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"726\" height=\"516\" data-src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ManagementofAvascular1.jpg\" alt=\"Vista anteroposterior de la pelvis con ambas caderas\" class=\"wp-image-8339 lazyload\" title=\"Vista anteroposterior de la pelvis con ambas caderas\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 726px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 726\/516;\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Vista anteroposterior de la pelvis con ambas caderas.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div><div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" width=\"657\" height=\"497\" data-src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ManagementofAvascular2.jpg\" alt=\"Vista lateral con patas de rana de ambas articulaciones de la cadera\" class=\"wp-image-8338 lazyload\" title=\"Vista lateral con patas de rana de ambas articulaciones de la cadera\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 657px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 657\/497;\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Vista lateral con patas de rana de ambas articulaciones de cadera.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p>Se realiz\u00f3 una resonancia magn\u00e9tica para confirmar el diagn\u00f3stico y la estadificaci\u00f3n de la enfermedad. La cabeza femoral izquierda estaba colapsada con contorno irregular y mostraba \u00e1reas de intensidad de se\u00f1al alterada con una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n. Zonas hipointensas tanto en T1WI como T2WI observadas en la cabeza sugestivas de esclerosis. Se observ\u00f3 edema de m\u00e9dula circundante   <\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" data-id=\"52600\" data-src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ManagementofAvascular3.jpg\" alt=\"Im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica que muestran necrosis avascular de la cadera izquierda con colapso\" class=\"wp-image-52600 lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 640px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 640\/638;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" data-id=\"52601\" data-src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ManagementofAvascular4.jpg\" alt=\"Im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica que muestran necrosis avascular de la cadera izquierda con colapso - esc\u00e1ner 2\" class=\"wp-image-52601 lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 699px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 699\/585;\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" data-id=\"52602\" data-src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ManagementofAvascular5-1.jpg\" alt=\"Im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica que muestran necrosis avascular de la cadera izquierda con colapso - esc\u00e1ner 3\" class=\"wp-image-52602 lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 780px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 780\/645;\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" data-id=\"52603\" data-src=\"\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ManagementofAvascular6-1.jpg\" alt=\"Im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica que muestran necrosis avascular de la cadera izquierda con colapso - esc\u00e1ner 4\" class=\"wp-image-52603 lazyload\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 694px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 694\/643;\" \/><\/figure>\n<figcaption class=\"blocks-gallery-caption wp-element-caption\"><strong>Im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica que muestran <a href=\"https:\/\/www.cortho.org\/es\/cadera\/necrosis-avascular\/\">necrosis avascular<\/a> de la cadera izquierda con colapso.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n<p>La cadera izquierda presentaba necrosis avascular avanzada con colapso. La cadera derecha no estaba afectada en ese momento. Recibi\u00f3 formaci\u00f3n sobre el agravamiento del colapso de la articulaci\u00f3n de la cadera que provocaba sus s\u00edntomas. Aunque el paciente era joven, se le recomend\u00f3 una <a href=\"https:\/\/www.cortho.org\/es\/cadera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">cirug\u00eda de reemplazo total de cadera<\/a> debido al colapso de la cabeza del f\u00e9mur por artritis.   <\/p>\n\n<p>Los riesgos, beneficios y alternativas se discutieron extensamente con el paciente. Se le inform\u00f3 de posibles revisiones futuras. Acept\u00f3 seguir adelante con la cirug\u00eda. Se realiz\u00f3 un reemplazo total de cadera izquierda. Tuvo una <a href=\"https:\/\/www.cortho.org\/es\/cadera\/guia-de-recuperacion-de-reemplazo-total-de-cadera\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">recuperaci\u00f3n acelerada tras la operaci\u00f3n<\/a>.    <\/p>\n\n<p>El paciente fue ambulante con apoyo al d\u00eda siguiente. Cumpli\u00f3 con las precauciones de cadera y la fisioterapia. El dolor se control\u00f3 con medicaci\u00f3n para el dolor. El paciente regres\u00f3 8 semanas despu\u00e9s de la operaci\u00f3n y no report\u00f3 ning\u00fan dolor. Pod\u00eda caminar sin apoyo y demostr\u00f3 un excelente rango de movimiento de la cadera izquierda. Hace seguimiento regular para la vigilancia de necrosis avascular en la cadera derecha.     <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un paciente masculino de 40 a\u00f1os acudi\u00f3 a nuestra consulta con quejas de un dolor empeorado en la cadera izquierda. El dolor comenz\u00f3 de forma insidiosa hace 4 a\u00f1os y fue progresando gradualmente. El dolor estaba asociado a una cojera y rigidez en la cadera izquierda. 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